Pemex debe explicar y dar seguridad

El pasado miércoles durante cinco horas, miles de familias de Chula Vista y el Mirador de Tlajomulco vivieron con el Jesús en la boca por el derrame incontrolado de 135 mil litros de gasolina y el recuerdo de la tragedia que hace 21 años, dejó cientos de tapatíos muertos por la incuria y la corrupción que priva en Pemex. Aunque ahora se tuvieron que evacuar de sus hogares más de siete mil personas sin que hubiera una sola victima que lamentar, sería muy grave que esa contingencia quedara solo en la crónica y el recuerdo. 

 

Los diversos ordenes de gobierno y la sociedad debemos exigir a Pemex la información y explicación de lo ocurrido, y no revivir la imagen que inmortalizó Falcón con su genial figura del baboso que esperó durante años una explicación de esa paraestatal, luego de la tragedia del sector Reforma.  

 

Pemex debe explicar porqué el ducto que conduce hidrocarburos de la estación de El Castillo y de allí a El Satélite en Zapopan y que pasa por Tlajomulco, carece del sistema SCADA que son válvulas de seguridad, que ante un derrame se sellan en diez minutos. Asimismo, la empresa debe justificar por qué el ducto carece de monitoreo satelital. 

 

A contrapelo de la irresponsabilidad de Pemex, fueron plausibles los gestos de generosidad de la gente, tianguistas y empresas que en forma espontánea y rápida llevaron alimentos, agua y fruta a los albergues del DIF de Tlajomulco en Santa Fe, Santa Cruz del Valle, Tulipanes y el improvisado en La Concha, y la solidaridad vecinal de cuidar a los niños que se quedan solos diariamente en sus casas, porque sus padres salen desde las cinco de la mañana a laborar.

 

 Los medios consignaron la actitud resuelta y diligente del Alcalde Ismael del Toro quién llegó antes que ningún otro servidor público, a las 7am al lugar del siniestro, a coordinar y supervisar las medidas para salvaguardar las vidas y los bienes de las personas en peligro, y pese a que cientos de casas y espacios comerciales quedaron solos, no hubo reporte de robo ni lesión patrimonial alguna. 

 

Que bueno que no hay tragedias que lamentar del episodio. Sin embargo, es obligación y responsabilidad de Pemex garantizar la seguridad y la normalidad en la conducción de los hidrocarburos y de que la gente tenga condiciones de certidumbre y seguridad en sus vidas y la de los suyos.