Gobierno derrochador

El lunes pasado participé en el programa Estación Central, del Canal 7, que conduce Begoña Lomelí; el tema: Los medios de comunicación y la democracia en Jalisco. Cuestioné que de marzo a agosto de este año el gobierno estatal gastó 107 millones de pesos en publicidad a medios de comunicación, lo que es excesivo y perverso. Ante la incredulidad expresada por el representante del PRI en el debate, Hugo Córdova, simplemente le espeté que esa cantidad es la que aparecía en el portal del gobierno estatal.

Sin embargo, dos días después el diario Mural publicó que el Ejecutivo, que encabeza Aristóteles Sandoval, pagó en tan solo tres meses 98 millones de pesos en difundir dos de sus programas; el de las Mochilas con los útiles y Trasporte para estudiantes. Ese gasto trimestral es superior a los ahorros alcanzados de 95 millones, que por políticas de austeridad tanto presumió la actual Administración en su principio.

El hecho de que el gobierno gaste más de un millón de pesos al día en medios de comunicación para difundir sus logros, además de ser inadmisible, tiene dos efectos nefandos para nuestra vida pública. Primero exhibe una conducta insensible de que ante tantas carencias y necesidades sociales se gaste esa cantidad en miles de spot en televisión (66.7 millones), radio, en cines y en medios impresos (32.3 millones).

En segundo lugar es delicado que el gobierno ejerza ese exorbitante recurso con plena discrecionalidad, ello le permite establecer con los medios una relación de premio o castigo, como lo ilustró José López Portillo cuando le suprimió a la revista Proceso la publicidad oficial, con su expresión “el gobierno no paga para que le pegues”, por lo cual hay medios que aparte de vender espacios, venden su conciencia y su libertad de expresión.

El tema de la publicidad y el gasto del gobierno en los medios es de las grandes asignaturas pendientes en el país y en el estado. En las naciones desarrolladas es un tema de explorado derecho, las hay como España, en donde la ley prohíbe que los gobiernos paguen por publicitar sus logros. Ante el despilfarro del actual gobierno de Jalisco bien valdría la pena que al menos en la aprobación del presupuesto de egresos para el 2014, el Congreso acote la cantidad a ejercer en la materia, se establezcan criterios racionales para su ejercicio, y que luego legisle sobre la misma.