Atraco a la nación

Igual como ha ocurrido en los últimos 30 años, cuando Miguel de la Madrid Hurtado, inició la época del desmantelamiento del patrimonio y la riqueza nacional por la vía de la privatizaciones, el pasado jueves los Senadores y diputados del PRI y del PAN consumaron de forma atropellada y con un desaseo legislativo pocas veces registrado, lo que considero es el mayor atraco al patrimonio de los mexicanos.

Con esas reformas, Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad pasaron de ser entidades paraestatales estratégicas, a empresas productivas del Estado y se abre la puerta de par en par, para que las compañías extranjeras y nacionales participen desde la exploración, la trasformación, transportación, y comercialización del petróleo, así como la generación, venta de energía y la producción de gas.

Para tener una idea del tamaño del ultraje que dichas reformas representan para el presente y el porvenir de los mexicanos y el jugoso negocio que les espera a las grandes empresas transnacionales del petróleo y la energía, es ilustrativo conocer la opinión del académico y experto en esas materias, José Luis Apodaca Villareal, quien ayer en La Jornada estimó el valor de la apertura energética en 3 billones (millones de millones) de dólares.

Apodaca Villareal, quién también fue director de la División Golfo de la CFE, comentó en ese mismo espacio periodístico, que de acuerdo a cálculos prudentes, México tiene reservas probadas de crudo por 14 mil millones de barriles en hidrocarburos de lutitas (roca madre de petróleo y gas natural) la existencia de crudo en el país alcanzan los 13 mil millones de barriles adicionales, y las de gas natural 545 billones de pies cúbicos.

El mismo investigador mencionó que los pasados doce años las empresas extranjeras que trabajaron para PEMEX, ejecutaron contratos por 200 mil millones de dólares y que “con la reforma energética, multiplicarán sus ganancias por un factor de cinco”. De esas dimensiones económicas son las reformas con que Enrique Peña Nieto les cumplió a los grandes consorcios transnacionales, de “darles certidumbre a los inversionistas privados”. En contraste lo que él y los legisladores del PRI-AN darán a México, son unos cuantos multimillonarios más a la lista de Forbes, más poderes facticos, corrupción, más depredación del medio ambiente, muchos más pobres y menos soberanía.