Andrés Manuel

Haber participado de cerca en sus dos campañas presidenciales, acompañarlo en su recorrido por nuestros 125 municipios (a varios de ellos en diversas ocasiones), las 211 reuniones y mítines que le organicé, un buen numero de ellas junto con el inolvidable Pepe Zamarripa, y las reuniones de los lunes en la Ciudad de México durante siete años, me permitieron conocer bien las diversas facetas de Andrés Manuel López Obrador.

Una de ellas, es su infatigable energía para luchar por las causas en las que cree; la defensa de los bienes y patrimonio de la nación y combatir las desigualdades y las injusticias sociales. En una de sus giras que iniciamos a las cinco de la mañana en el DF, para volar a Zacatecas, de allí partir a ras de suelo a Huejúcar, a Colotlán, Ameca, entre otros municipios, terminando ese mismo día después de las diez de las noche en el Mesón del Refugio, en Mascota, me llevaron a decirle con toda espontaneidad, que más que vocación de líder social y político, la suya es la de un misionero religioso.

Esas vivas y extenuantes travesías me permitieron conocer y constatar la congruencia, honradez, austeridad, sencillez y pasión que practica Andrés Manuel en su vida pública y privada. Esos atributos personales, su carácter inclaudicable en la defensa de sus principios, lo convirtieron en el líder social y político, más popular e importante del país, luego del que protagonizó el general Lázaro Cárdenas. En lo que va de este siglo es a no dudarlo, el referente opositor de los gobiernos entreguistas de la república.

Pese a que en sus dos intentos por la presidencia del país ha sido despojado de la misma, Andrés Manuel lejos de doblegarse o caer en las prácticas de los políticos tradicionales de pactar a cambio de beneficios económicos y políticos, se ha mantenido incorruptible. Ha seguido su lucha siempre por medios pacíficos y sin odios hacia nadie, catalizando la desilusión, inconformidad, el sufrimiento de millones de mexicanos por la crisis económica, social, y la degradación moral e institucional que priva en el país desde hace muchos años.

Su carisma, fuerza moral y liderazgo es para muchos millones de mexicanos, ilusión, esperanza y ánimo para transformar el país. Qué bueno que Andrés Manuel está restableciendo su salud. Su dignidad, honradez y patriotismo, son necesarias para mejorar la salud de la República.