Historias con zapatos

¿Hacia una violencia crónica?

El riesgo  de los actos violentos que actualmente se desarrollan en torno a las manifestaciones públicas de protesta  amparadas en el caso de los normalistas de Ayotzinapa, es que tomen carta de naturaleza por la no intervención de las autoridades para evitarlos.

Con la inacción de toda autoridad para contener no sólo los actos vandálicos realizados por seudoanarquistas, sino el bloqueo de carreteras, robo de mercancías a los vehículos que transitan por ellas,  el incendio de inmuebles, unidades de transporte,  oficiales y de particulares, cabe la sospecha de que existe un interés político gubernamental que hace posible su permisibilidad, el cual se antepone a los intereses de gran parte de la sociedad en cuanto a la seguridad, la economía y el bienestar social.

 Ante la citada situación, los diputados a nivel federal han aprobado una enmienda al artículo onceavo de la Constitución relacionada con la movilidad universal que en la aprobación de su dictamen dice que “quienes viven y transitan en las grandes ciudades tienen el mismo derecho de utilizar el espacio público que el que tienen las personas que ejercen el derecho a la libre expresión y reunión en el marco de una manifestación”. Sobre lo anterior, yo no veo como “inoportuno aprobar tal reforma, pues se abre otro frente al rechazo social”, como dicen los llamados partidos políticos de izquierda, quienes ha puesto “el grito en el cielo” por una enmienda que quién sabe si no sea rechazada por el Senado y quede congelada en el frigorífico de “las buenas intenciones”.

A fin de cuentas, el gobierno federal tiene la creencia de que con la sola emisión de reformas a la Constitución, las situaciones van en vías de solución en lo referente a su problemática, cuando lo que se necesita es que todo el poder del Estado sea ejercido de facto al considerar el establecimiento de Estados de la República en situaciones de excepción, como lo pueden ser Guerrero, Tamaulipas y Oaxaca.

Por otra parte, para documentar nuestro optimismo, como diría Carlos Monsivais, cuentan que un reportero de la BBC de Londres le preguntó a Enrique Peña Nieto que si en realidad sabia y lo declaraba “en corto” con la promesa de no divulgarlo, en dónde estaban los 43 Normalistas, hasta ahora desaparecidos. Y Peña Nieto solamente le contestó “Me hallo sin mapa”.