Historias con zapatos

El villano favorito II

En la segunda edición de la recaptura de Joaquín Guzmán Loera, alias “el chapo”, los medios de comunicación abrieron el total de sus espacios para hacer programas informativos especiales sobre el acontecimiento, dedicaron planas enteras de los periódicos que editan, y de forma reiterativa machacaron durante varios días a sus receptores, enviando en textos e imágenes los pormenores de la historia del citado personaje y su captura.

   A la inversa de Ruy Díaz de Vivar “el Cid campeador” loado en las canciones de gesta castellanas durante la edad media, se cuenta una epopeya, pero en esta ocasión, la del antihéroe y sus momentos estelares  de fama que quizá pasarán a la historia social de nuestro país, pero tal vez no por mucho tiempo. Quién recuerda paso a paso lo sucedido al narcotraficante  Amado Carrillo “el señor de los cielos”; es posible que vagamente se tengan presentes sólo algunos detalles.

   Pero los se quieren colgar de la fama sobre la detención y las acusaciones que pesan sobre Guzmán Loera, son las cortes estadounidenses quienes presurosas ya están elaborando las solicitudes para su pronta extradición y justificar, de alguna forma,  que en el país vecino también se atienden los asuntos del narcotráfico y se aplica la justicia para sancionarlo.

   Mientras que en México, Guzmán Loera continua acumulando “autos” hasta para hacer un lote y fincarle una  formal prisión de por vida, surge nuevamente  el llamado “sospechosismo” al que somos proclives los mexicanos. Se dice que el verdadero “Chapo” era más “Chapo”, casi en la total enanéz; y que si el auténtico “Lo era” ahora ya no lo es. Con el mismo desparpajo se puede rumorar que harán una “jaula de oro” para quedar preso en “Chapoltepec” o que en la tierra del hidalguense Osorio Chong, en el mero pueblo de “Chapolhuacan” le construirán un estatua, como el busto que le hicieron en Pachuca al narcotraficante Heriberto Lazcano, mejor conocido como “el Lazca”.

   Desafortunadamente los medios de comunicación solamente presentaron con el relato de la captura de Joaquín Guzmán Loera, el lado humano de un hombre caído en desgracia por su detención al lado de la esposa y las hijas, y no así la crueldad de los actos violentos cometidos directa o indirectamente por él, en los aspectos siempre sombríos del narcotráfico: crímenes, secuestros y extorsiones que le han dejado las cuantiosas ganancias económicas que le hicieron merecer su aparición en la revista Forbes dentro de la lista de los personajes más ricos del mundo.