Historias con zapatos

Teatro del Bicentenario II

Las declaraciones de Alonso Escalante Mendiola, recientemente destituido de la  dirección del Teatro del Bicentenario, publicadas en un diario local, en el sentido de que las acusaciones en su contra, vertidas por Arturo Joel Padilla Córdova, director general del Fórum Cultural, fueron “acusaciones vagas y poco menos que deleznables”, solo confirman la falta de consideración y el desdén a las críticas señaladas por su actuación, publicadas en un desplegado por los directivos de la citada institución.

También para las personas que denuestan el proceder de los directivos del Fórum Cultural, los argumentos publicados del desplegado en ciernes, avalando dicha destitución, les parecen “oscuros” y “poco” confiables. Sin embargo, aunque puedan parecer subjetivas las apreciaciones tanto de Padilla Córdova como las de los integrantes del Consejo del Fórum, no dejan de ser fundamentales para la remoción de un funcionario público, cuando el trato entre las personas se torna incómodo y lesivo, afectando así la actividad en general en pro del buen funcionamiento de una institución.

Pero detrás de éste asunto se encuentra el interés en desligar la pertenencia y las actividades del Teatro del Bicentenario de la responsabilidad del Gobierno del Estado de Guanajuato, con lo cual se desarticularían el propósito  por el cual  fue creado el conjunto que conforma el Fórum Cultural como tal. 

“La mano que mece la cuna” es la de un funcionario público que motivó al contador público Alonso Escalante, en la procuración de una encomienda: el funcionamiento del Teatro del Bicentenario como institución independiente y quizá como una empresa privada. Y éste mismo funcionario, emparentado con el director de un diario local, ha magnificado el hecho del despido de Alonso Escalante, mediante la publicación de notas sucesivas, mismas  que aparecieron en sus  ¡primeras planas!.

Abonando más leña al fuego del asunto que nos ocupa, es importante señalar que Alonso Escalante inicialmente no ejerció sus funciones como promotor cultural sino como director administrativo de una institución artística en la ciudad de México. Es incorrecto, lo que afirma la mezzosoprano Lilia Gutiérrez, “….  Que queda claro que (Alonso Escalante) levantó de cero el Teatro del Bicentenario”, declaró. Con el alto presupuesto con el que fue construido y operado el Teatro del Bicentenario, toda persona, con un gramo de inteligencia, pudo haber logrado la presencia de los mejores artistas nacionales y extranjeros para dignificar  la institución. 

Otra de las manos “que mece la cuna” se hizo visible en una manifestación convocada a través de las redes sociales. Su oposición a la remoción de Escalante Mendiola, oculta el deseo de cobrar venganza con uno de los integrantes del consejo del Fórum, al ver frustradas sus aspiraciones para ocupar la presidencia municipal, tras deceso del doctor López Sanabria  allá por los años sesentas.