Historias con zapatos

Sin política ni espectáculo

Dos posturas antagónicas debaten actualmente sobre la aceptación o no, de los matrimonios entre parejas del mismo sexo, donde se duda, inclusive, sobre un hecho ya biológicamente demostrado acerca de la homosexualidad en los seres humanos.

Alfonso Cortés Contreras, Arzobispo de León, que hace honor a su segundo apellido, con un desconocimiento total del asunto y haciendo del tema un embrollo que no soporta un posible diálogo,  afirma que la homosexualidad es antinatural “porque lo que no es natural no es derecho”, haciéndonos recordar, con buen humor, aquella frase popular  donde se afirma: “que lo parejo no es chipotudo”; alertando asimismo, sobre  el peligro moral que significaría la adopción de hijos por los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Sin embargo, haciendo gala de una diplomacia forzada, que también se aproxima al primero de sus apellidos, declara que él acatará lo que determine legislativamente el Congreso del Estado respecto a los matrimonios entre homosexuales. La visión de Cortés Contreras llega hasta al absurdo al decir que en lo concerniente a la homosexualidad,  la unión matrimonial de las parejas, incluido el aborto y el consumo de la marihuana, “son cosas que son muerte”.

Pero al otro extremo del parecer sobre asunto de los matrimonios gays,  aderezado tras bambalinas como bien dispuesto para salir al escenario en el montaje de  un espectáculo mediático y usando como distintivo el botón de una rosa roja, como  signo  de su posible orientación sexual, Guillermo Romo Méndez, diputado del PRI, además de hacer proselitismo en la entidad para que las parejas de homosexuales acepten “salir del closet” y contraer matrimonio, presentó al Congreso estatal una iniciativa de ley para legalizar los matrimonios entre las parejas del mismo sexo.

De no ocurrir el establecimiento de la citada ley matrimonial, Romo Méndez se encuentra dispuesto a ayudar a las 45 parejas homosexuales, detectadas por él, para que éstas presenten amparos individuales y poder casarse en el Registro Civil.

Es importante despolitizar y sacar de lo espectacular los hechos en torno a la homosexualidad, el matrimonio y la paternidad, para establecer una seriedad y formalidad al asunto como condición para que éstos, tomen carta de naturaleza en nuestra sociedad.