Historias con zapatos

Otra oportunidad

La situación sobre la seguridad nacional dejada para su atención en manos de gobiernos estatales, municipales y  por la federación, mediante comisiones nacionales y una serie de normas legislativas, dista mucho que desear  para que sea efectiva a corto plazo en la promesa gubernamental de una paz y tranquilidad para el normal desarrollo de las  actividades de la población, en algunos casos, de aquellas más básicas.

No obstante a que la participación de las fuerzas armadas y la policía federal, es y ha sido altamente efectiva, solamente queda restringida al control y la contención de la violencia generada por bandas criminales que pululan a lo ancho y largo del territorio nacional.

Es importante insistir en que el gobierno actual aún se encuentra con la posibilidad de que el crimen organizado, la delincuencia y los grupos seudo políticos, que ahora se duda   pertenezcan al magisterio, pues sólo generan violencia,  no sigan rebasado los márgenes casi elementales de seguridad.

La atención de manera integral, por parte del gobierno a todos sus niveles, contando con la participación de la población, es urgente para la restauración de lo que en la actualidad se llama eufemísticamente “el tejido social”, misma que debe encontrarse sobre toda propuesta o tarea que se desee emprender.

Sabemos que a los policías estatales y municipales se le ha aplicado una prueba de control y confianza, y también que un porcentaje de aquellos a los que les fue aplicada, no la aprobaron y salieron de las corporaciones, sin embargo, no se habla de algún monitoreo sobre su destino laboral y vital después de salir de ellas. Ni de los que se quedaron, sabemos si mejoraron sus percepciones salariales, el estado de su equipo de trabajo o si el entorno de su vida familiar ha cambiado para su beneficio.