Historias con zapatos

Otro moreirazo

En el Estado de Coahuila, todo trabajador en activo, si se le antoja, puede darse él mismo por desaparecido, hacerse “ojo de hormiga” y vivir en otro lugar escondido y pedir a  sus familiares que lo declaren ante las autoridades formalmente ausente bajo el engaño de un  presunto secuestro o asesinato, porque tanto él como los auténticamente secuestrados o asesinados, pueden recibir un sueldo y mantener su plaza laboral.

O también si se cansa de disfrutar su ocio y se da por localizado al presentarse ante su familia y los vecinos “vivito y coleando” bailando alegre con de la canción de “no estaba muerto andaba de parranda”, recuperará su empleo, con el consiguiente pago semanal o quincenal de su salario, escalafón y derechos de antigüedad. Y si de plano ya no quiere regresar a la chamba, puede nadar  de  “muertito” en alguna de las playas mexicanas, con el anuncio de su ausencia definitiva sobre la cual, los deudos, serán indemnizados.

Lo anterior que parece una mala ocurrencia hecha realidad, lo señala, más o menos, el contenido de la Ley  para la Declaración de Ausencia por Desaparición de Personas, publicada en la entidad el pasado mes de mayo del año en curso en el Periódico Oficial del Estado, como  resultado de un desplante un tanto exagerado y típico de Moreira Hermanos, pues don Rubén, gobernador en turno,   impuso un mandato constitucional sobre el cual los empresarios están que trinan y no salen del asombro por el absurdo que provoca este asunto.

Con la delicada situación del norte del país donde la violencia, por el narcotráfico y la delincuencia organizada, al amparo de ésta Ley, puede hacerse obvio  vivir o presuntamente morir  con los gastos pagados. Y para no dejar duda de su efectividad, el mandato constitucional cuenta  con  el aval de la Unidad de Derechos Humanos gubernamental.