Historias con zapatos

Generaciones perdidas

A la involución que padecemos en México en todos los órdenes de la vida actual, se suma la existencia de una difícil situación que cancela la posibilidad de un próspero futuro para una o varias generaciones de jóvenes que en el 2010 arrojaba la cantidad de ocho millones de personas que no estudiaban ni trabajaban, llamados en el argot social: “ninis”. Es de suponerse que dicha cifra, a la fecha,haya tenido un aumento considerable.

Al momento no existe un programa gubernamental social que atienda la situación de los “ninis”; solamente hay estudios y estadísticas que señalan que de los 6.5 millones de jóvenes en nuestro país, el 22 por ciento son “ninis” y el 20 por ciento de hombres entre los 20 y 29 años viven laborando en tierra estadounidense.

Como resultado de los estudios sobre los “ninis”, existe un  deslindeque señala las causas de la situación: la tolerancia familiar, la falta de oportunidad de un empleo formal, el trabajo doméstico y el encontrarse al cuidado de otras personas.

El fenómeno de los “ninis” es similar al caso de los “Hikikomori” japoneses que permanecen encerrados en sus casas, algunas veces durante décadas, renunciando a todo tipo de comunicación con la sociedad y eventualmente con sus padres. Los jóvenes y no tan jóvenes “Hikikomori”, cuyas edades oscilan entre los 21 y 32 años comprende la cantidad de un millón de personas. Existen casos de “Hikikomori” que han llegado a la edad de cincuenta años.

El caso en particular de las generaciones perdidas de este tipo de jóvenes es un fenómeno mundial que tiene causas, alcances e implicaciones distintas en cada país. El 15.2 por ciento de jóvenes, entre los 15 y 29 años, según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), pertenece a la denominación señalada.

Un Gobierno deshumanizado como el nuestro que ha desatendido a la sociedad y privilegia a la economía de unos cuantos, desdeña la aspiración a que los mexicanos puedan tener un mínimo de bienestar y suprime el disfrute social para una vida plena.