Historias con zapatos

El mensaje papal y la sociedad

Es evidente que la visita del Papa Francisco a nuestro país fue más allá de la promoción religiosa católica. Parte del discurso papal tuvo un propósito motivacional hacia la participación de la sociedad para la solución, en cierta medida, de los problemas actuales que aquejan a México. Algo tan necesario y urgente para reconstruir  lo que ahora se cita con frecuencia y que se ha dado en llamar: “el tejido social”.

  Es posible que la prédica del  máximo representante eclesiástico haya sembrado, ante todo, la esperanza en la realización de acciones para procurar una vida social segura y armónica, sin violencia ni ilegalidad.

Pero es difícil que una sociedad fincada en la enajenación y el individualismo, se transforme de la noche a la mañana en una sociedad participativa y comprometida consigo misma. En los acontecimientos que sucedieron con motivo de la visita del Papa Francisco, es necesario hacer un deslinde entre lo aparente y lo real. Lo aparente representado en el entusiasmo multitudinario que celebra la presencia de las figuras más representativas de lo civil y religioso; entusiasmo sucedido en un grupo social que profesa un catolicismo fanático y otro auténtico. Y lo real, es que a largo plazo será posible vislumbrar la labor de unos cuantos católicos que entendieron y aceptaron el mensaje papal como un compromiso humano.

Ante una sociedad incrédula sobre los contenidos motivacionales del discurso oficial, el mensaje del religioso jesuita tal vez haya prendido en la consciencia hasta de los no católicos, porque provino de una persona que ha demostrado su interés en promover la transformación de la sociedad. Y ya escépticos, solo nos queda pensar que los contenidos de sus mensajes y los posibles actos que se realicen al respecto, quizá lleguen al plano de los hechos, o  todo esto tenga únicamente el impacto de  “una raya en el agua”.