Historias con zapatos

La cereza del pastel

Elba Esther Gordillo Morales, en el uso desmedido de los recursos económicos otrora en su haber, se dio el gusto de adquirir cinco obras en pintura mural  realizadas por  Diego Rivera.

Desde luego y por lo que podemos considerar, los 21 paneles móviles que contienen una de las obras pictóricas maestras de Rivera, forman parte de las excentricidades realizadas por la ex lideresa magisterial caída en desgracia.

Nada más ajeno al proceder de Gordillo Morales, representan los contenidos ideológicos de las citadas obras ahora guardadas de manera errónea y poco meritoria, en simples cajas de cartón, por la Procuraduría General de la República como parte de los cuerpos del delito en la investigación de la acusación por lavado de dinero.

Para desgracia de nuestro patrimonio cultural que constantemente  sufre pérdidas irreparables por el saqueo de los bienes artísticos, uno más se suma al mismo, debido al destino  incierto  que finalmente tenga la mencionada producción riveriana.

No obstante a que los cinco murales tienen un ingrediente panfletario, son importantes por la destreza en su elaboración y el significado histórico que representan para el arte mexicano, por lo que es necesario su urgente rescate por causa de utilidad públicaal ser declarados oficialmente como   bienes del  patrimonio nacional.

Sustraer las obras pictóricas murales en posesión de la PGR que las tiene como parte de los cuerpos del delito de la investigación en curso, es impostergable dado que la obra ha sido mal manejada desde que fue descolgada de los muros de la New Workers School situada en Nueva York y que pasó por las manos de varios propietarios, entre ellos, las del ex presidente de México, Luis Echeverría Álvarez.