Historias con zapatos

Un brindis con moderación

Puede ser un contrasentido, una actitud irónica y hasta un absurdo cuando al levantar una copa que contenga alcohol, digamos: ¡salud!; pues en México, el 65 por ciento de su población consume habitualmente y de manera no saludable  alguna bebida embriagante.

En esta alarmante situación, invocar a “la salud” y aún al “provecho” en una mesa donde se bebe alcohol, en la mayoría de los casos sin moderación, ya resulta preocupante por los altos índices adictivos de alcoholismo, mismosque  han llegado a ser,  históricamente,  uno de los principales problemas de salud pública nacional.

Se equiparaba al “machismo” el consumo de alcohol y fue una costumbre ver en las películas al actor Jorge Negrete caracterizado como charro mexicano, salir de la cantina con una botella de tequila en la mano y un cigarro en  los labios con una actitud de “perdona vidas”; pero la brecha en el consumo de alcoholentre hombres y mujeres se ha cerrado, sobre todo es preocupante que la población consumidora se encuentre entre los 17 y 65 años de edad, o que un sector de dicha población adicta, con mayor capacidad económica, tenga entre 28 y 30 años de edad.

Combatir el alcoholismo, cuyo consumo excesivo en una persona, afecta entre tres y cuatro seres que le rodean, es un asunto de entendimiento y comprensión y no así de erudición o conocimientos mal aplicados a la vida diaria, porque en nuestro país,dentro de la curva ascendente del consumo de alcohol, el 53 por ciento de los bebedores ostentan maestrías y doctorados académicos.

El grado de evasión que el alcohol produce en la persona, resulta relativo y poco satisfactorio al perder el sentido cuando se cae en la embriaguez. Un placer efímero que desemboca en un daño mayor. En pacientes adictos juveniles es creciente el número de casos que caigan clínicamente en estado de coma o padezcan gastritis, esofagitis, daño renal, y no se diga en cirrosis hepática o pancreatitis.