Historias con zapatos

¿Y ahora qué sigue?

Este día seremos testigos de una más de las actitudes beligerantes de los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) quienes han decidido establecer un boicot en contra de las elecciones en 5 de las 18 entidades en donde se realizarán comicios. Las acciones punitivas se desarrollarán en Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Distrito Federal y Chiapas, y posiblemente en Veracruz y Puebla.

El boicot, anunciado y ya ejecutado con antelación, no estuvo sujeto a ninguna negociación por parte de la CNTE, por lo cual se hace raro que el gobierno federal tratara de frenarlo justamente en estos días, al entrar en negociaciones con el gremio sindical, después de recibir el pliego petitorio de 11 demandas presentadas a la autoridad federal el primero de mayo del año en curso, donde no solamente se solicita sino que se exige su cumplimiento.

Demandas de las cuales algunas, a sabiendas de la organización sindical, que el gobierno no puede negociar ni cumplir, solicitan de entrada, derogar de la legislación la Reforma Educativa, ofertar 4 mil 500 plazas para maestros, ¡otorgar el 100% por ciento de aumento al salario de los profesores y presentar con vida a los 43 alumnos de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa, presuntamente muertos o desaparecidos!

La CNTE ha pasado de la libre manifestación a sus demandas legalmente permitidas a la plena beligerancia, misma que por su grado de violencia, es posible que pueda desembocar en un conflicto armado, efectuado mediante la toma, por las armas, de sitios estratégicos para la nación: refinerías y centros de abastecimiento de petróleo, aeropuertos, carreteras y ciudades enteras, al menos algunas de las que se encuentran en el Estado de Oaxaca.

Tal vez detrás de sus demandas innegociables y su lucha violenta, se oculte el ya a todas luces evidente propósito de desestabilizar al país.