Historias con zapatos

Volver a las aulas

Vamos a suponer que en breve se soluciona  la situación político-sindical que manifiesta la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), porque algún día el asunto tiene que culminar y sus integrantes retornar a la enseñanza escolar, ¿cómo se presentará éste hecho?

Planteo la incógnita y la sustento en una generalización, misma que puede ser errónea, dado que las generalizaciones adolecen de objetividad, para afirmar que lo hago considerando a las personas integrantes de la CNTE que inicialmente abrazaron la carrera magisterial para posteriormente desacreditarla con una actitud que ha deformado su personalidad al mostrarla ahora llena de odio, rencor, necedad y violencia no solo contra el gobierno sino en contra de la sociedad en general, enajenándola al amparo de sus líderes.

El daño patrimonial a los bienes de la nación, hasta la fecha es cuantioso y el abandono a los educandos es lamentable, y la gota que derramó el vaso fue motivada por el daño que infringieron a sus compañeros del magisterio, pues este acto  los coloca en una situación en donde ya no existen argumentos favorables a su postura para eliminar la Reforma Educativa. Hecho que se asemeja a la lapidación que en algunos países árabes reciben también en castigo las mujeres adúlteras. Sean o no los causantes de la humillación, como algunos miembros de la Coordinadora lo niegan, si lo son por complicidad al tolerar que unos vándalos, tal como ellos lo afirman “ajenos al movimiento magisterial” lo efectuaran.

Usted, ciudadano y padre de familia, o autoridad y pueblo en general, ¿estarían de acuerdo en poner a los educandos en manos de los integrantes de la CNTE cuando ellos retornaran  a las aulas  para formarlos escolarmente; y no solo esto, permitirles expresar y transmitir abiertamente en el aula todo aquel odio acumulado, intolerancia y rencor?

 

Roberto Sánchez Ramírez preso convicto, mejor conocido como “El fugas” escapó por cuarta ocasión de un reclusorio en la ciudad de México.

 

Con cara de pocos amigos por sus siniestras arrugas

Nuevamente se les fue de las manos el famoso “fugas”.

Con la lamentable y fatal novedad

De ser un  reclusorio de ¡alta seguridad!

Y salir por la puerta grande

En plenas barbas de los custodios

Que adolecen  presuntamente de complicidad.