Historias con zapatos

Salvar a Palmira

Quizá no se logren salvar de la destrucción, los valiosos restos arqueológicos dos veces milenarios y considerados parte importante del Patrimonio Histórico de la Humanidad, situados en la ciudad de Palmira, Siria. Las ruinas de palacios, templos y tumbas, florecieron como un emporio cultural durante los siglos I y II de nuestra era y son considerados, en parte, como la cuna de la civilización.

El Estado Islámico, constituido como un grupo de arraigadas creencias religiosas, guiadas por una corriente del islam, caracterizada por la  singular concepción del camino hacia el día del Juicio Final y con la creencia de que sus integrantes son el instrumento fundamental del Apocalipsis, han  devastado parte de los territorios de Irak y Siria, asesinando a sus los pobladores y destruyendo los restos arqueológicos de Nimrod y Hatra, y también los de la bíblica Nínive, al norte de Irak; pues para ellos, no debe existir vestigio alguno que vaya en contra de sus creencias.

No obstante a que diversas instancias internacionales se encuentran luchando por salvaguardar el citado patrimonio cultural, los yihadistas ya han tomado posesión del Museo de Palmira y se sospecha que venderán al mercado negro el resto de las piezas artísticas que quedan, después del saqueo y la destrucción que se ha efectuado en el lugar por causa de la guerra en Siria.

Y no siendo ajenos a tal situación debemos, personalmente y como país, manifestar nuestra indignación y solicitar a las autoridades mexicanas el envío de una nota de protesta y petición que evite la destrucción de las ruinas históricas de Palmira.

El dicho indica que “después del niño ahogado se tapa el pozo”,   ya la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, ha declarado que los “asesinatos masivos y la destrucción del patrimonio cultural, serán denunciados como crímenes de guerra ante la Corte Internacional”, afirmó. 

Juan Baeza, secretario técnico del Consejo Estatal Indígena, presentó una queja ante la Procuraduría de Derechos Humanos del Estado en contra de Lorenzo Córdova, presidente del Instituto Nacional Electoral por discriminar a indígenas chichimecas.

 

Muy enojado Juan Baeza

De Lorenzo Córdova pide la cabeza.

De ser cumplida la petición

Córdova ya hecho fiambre

Insistirá  con indignación

Castigo a quien causó el ruido

De “pájaros en el alambre”

Como premio de consolación.