Historias con zapatos

Poderes fácticos

Desde el inicio del texto de la iniciativa de Decreto por el que se reforman los artículos 27 y 28 de la Constitución, presentada por el ejecutivo federal al Congreso de la Unión, se incluyen términos que ponen en duda el valor y el sentido que tiene el gobierno sobre la explotación y comercialización del petróleo en México.

En uno de los párrafos se afirma, de manera tácita, que dicho patrimonio, según el escrito, ha tenido un errado manejo por parte del estado mexicano, al señalar que ahora se requiere “una adecuada y prudente administración del patrimonio petrolero nacional”. En el uso del adjetivo “adecuado”, con su empleo reiterado, se llega a creer que es una manera de insistir, mediante una interpretación latente del discurso, que existe una conducción desacertada en el empleo del recurso energético.

Mal augurio es afirmar que “México está llamado a aprovechar sus recursos a favor de mayor INVERSIÓN y GENERACIÓN DE EMPELOS”, cuando al contrario, se debe afirmar que primero hay que aprovechar la GANANCIA ECONÓMICA que se obtenga por el incremento de la producción petrolera y su venta, para favorecer la solvencia financiera del Estado.

Sin embargo y tal vez con el ánimo de compensar el señalado descrédito en el manejo del recurso energético, en el texto se lanza un primer elogio a PEMEX al decir que “Petróleos Mexicanos cuenta con amplia experiencia” al referirse a la explotación en aguas someras del Golfo de México. Pero el entusiasmo nos dura poco, porque enseguida se dice “que el mayor reto exploratorio será reclasificar los recursos prospectivos, los cuales en su mayoría están localizados en yacimientos de gran complejidad que demandan capacidades de ejecución e inversión que sólo se pueden alcanzar con la concurrencia de diversas empresas petroleras”.

En el citado documento se habla de que “los retos técnicos y la capacidad de ejecución son significativamente mayores que los se enfrentan en yacimientos (petroleros) convencionales, ya que la “productividad por pozo es “MUCHO MENOR, LOS COSTOS SON CONSIDERABLEMENTE MAYORES”, añadiendo que los COSTOS DE PERFORACION en aguas profundas son 10 veces mayores a las correspondientes en aguas someras y 100 veces mayores a los yacimientos terrestres, CON PROBABILIDADES DE ÉXITO RELATIVAMENTE BAJAS”, ¿será ésta una buena manera de incentivar a los inversionistas privados?