Historias con zapatos

Obra fallida

Durante el gobierno municipal de Ricardo Sheffield Padilla, se realizó la obra de acondicionamiento para dotar de un atrio a la iglesia Catedral de León y se presentó la propuesta para establecer un museo en memoria de los mártires del 2 de enero de 1946, mismo que ocuparía una parte no derrumbada y ahora  restaurada, del inmueble que fuera el edificio “Montes de Oca” y el sótano del mismo, el cual  sólo tuvo ligeras modificaciones.

Como motivo inicial para este espacio memorial se convocó a diversas personas para que presentaran ante el cabildo municipal, un proyecto para la elaboración de unos paneles donde se ilustrara el lamentable acontecimiento. La decisión final sobre la elección de dicha obra, solamente la tuvo el Ayuntamiento y no se pidió parecer a los involucrados en el ámbito histórico-cultural de la ciudad.

El proyecto seleccionado y realizado lo obtuvo el señor J. Arturo Tavares, nombre que aparece en un extremo del mosaico que enmarca una de las dos  placas de bronce en bajorrelieve, colocadas en la parte frontal de la iglesia, donde solamente es presentado como “realizador” de la obra sin que se sepa realmente de alguna trayectoria artística en su haber.

Al parecer, el oficio del señor Tavares era o es totalmente ajeno al trabajo artístico- escultórico y su afición por el arte, según se ha dicho, proviene de la dedicación de algún familiar que si realizó una labor dentro de las artes plásticas.

El trabajo expuesto en dicha plaza, puede ubicarse como el quehacer de un diletante, de alguien que se dedica a elaborar obras dentro de lo que se ha llamado arte “Naif” o “ingenuo”, donde se excusa al creador por la desproporción de las figuras,  la asimetría del conjunto y una desconsiderada exposición  de la temática porque, presuntamente se dice, que él sólo plasma libremente lo que siente sin importarle la técnica o la estética artística.

La opinión general de  artistas y personas dedicadas a la apreciación del arte, piensan que dichas placas de bronce deben ser retiradas del lugar por no encontrarse acordes con el conjunto arquitectónico de inmuebles que datan de la segunda mitad del siglo XIX,  y  entre ellos, los más indignados, piden que sean retiradas lo más pronto posible por considerarlas como un auténtico “bodrio”.