Historias con zapatos

Nuevos castigos por viejos métodos

Con la aplicación de la pena de muerte dictada en la legislación de algunos Estados de la Unión Americana, no se imparte una auténtica  justicia, puesto que ni son todos los ya condenados que deben recibirla, ni se encuentran en esta situación algunas personas con graves antecedentes a quienes  sí es posible aplicársela. 

Recientemente en algunas ciudades estadounidenses han muerto a manos de la policía local, injustamente y sin ningún motivo que lo amerite, algunos afroamericanos y mexicanos; y el único castigo que las autoridades han dictado ha sido cesar a los uniformados, sin que exista un proceso judicial con su respectiva condena penal.

La impartición de la pena de muerte ya sean por cámara de gas, silla eléctrica o ¡fusilamiento! ha resurgido, hasta con un mórbido entusiasmo  por las autoridades penales ante la negativa por parte de los laboratorios europeos para vender  el anestésico pentotal sódico, uno de los tres componentes de la inyección letal que probablemente deje de ser aplicada a los condenados a muerte.

Y ya con un franco humor negro, los Estados de Oklahoma y Utah han declarado que el empleo del gas o el fusilamiento “sería un opción más humana”. Y al pleno estilo de los vaqueros sureños, el legislador por Utah, Paul Ray declaró que “suena como al viejo Oeste, pero en cuanto la bala llega al corazón, el reo muere. No hay sufrimiento”, dijo. Siendo del Partido Republicano, del señor Ray se pueden esperar ésta y otras declaraciones por el estilo. O tal vez se encuentre dispuesto a encabezar algún pelotón de fusilamiento puesto que por este tenor ha realizado su propuesta como legislador como posible opción para el castigo.

Sobre lo anterior es creíble si alguien afirmara que los Republicanos también piensan en implementar el uso de la guillotina  como instrumento letal. 

Los Chechenos prometen dar armas a los mexicanos para  que mediante el combate, puedan recuperar los ahora  ya considerados  territorios sureños que forman parte de la Unión Americana si el gobierno estadounidense provee de armas a los Ucranianos independentistas.

 

 

Vaya tal disparate que viene de

tierra lejana

Que si esto lo oyera Santa Ana

De su tumba pronto saldría

Para remediar la afrenta

 Que el gringo otrora le

infringiría.

 

Esto de curar males ajenos

Es ocurrencia de los Chechenos

Que tienen como imagen

ancestral

Sin  ningún tino certero

Vernos tras un nopal

Y tapados con el sombrero.