Historias con zapatos

Incertidumbre

De dudosa autenticidad han sido las declaraciones efectuadas  por  Roberto Pesquera Vargas, Tesorero municipal, ante la Contraloría del municipio, según la publicación de un diario local, en torno a señalar como responsable a  la alcaldesa, Bárbara Botello, de ordenar la contratación de empresas con domicilios inexistentes.

Es probable que el Contador Pesquera, en su momento, no consideró que su papel como servidor público consistía en atender con sumo cuidado los intereses del  municipio, mismos que se encuentran más allá de toda pretensión personal o  institucional.

Presuntamente el Tesorero municipal, con sus afirmaciones, desea evadir su responsabilidad en el proceso de contratación y asignación de los recursos a empresas de dudoso proceder, y más aún, en este hecho,  tuvo la oportunidad de proteger a la licenciada Botello para que ella no cometiera una falta al colocarse en una posición donde podía haber influido indebidamente sobre sus decisiones personales, en caso de ser cierto que ella haya sugerido la contratación de dichas empresas y él obedeciera a “pie juntillas” la citada recomendación. 

En el reportaje aparecido en la prensa, se cuenta solamente con la declaración del Tesorero Pesquera sin señalarse la existencia de algún documento oficial como evidencia en el cual quedaran asentadas dichas recomendaciones de la Presidenta Municipal.

En aquellos ayeres, cuando los perros “se amarraban con longaniza”,  el ejercicio del poder municipal respecto al manejo de los recursos se hacía a la libre consideración personal del funcionario, y cuenta la anécdota que sólo era suficiente confiar en la palabra del solicitante y hacer un recibo manuscrito para obtenerlos.