Historias con zapatos

Historias con Zapatos

¿De veras creen que prohibiendo la mariguana estamos garantizando la protección más amplia de los derechos humanos de los mexicanos, incluyendo a quienes consumen mariguana?, esta pregunta pública la hizo Rafael Camacho Solís, director del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones en México (IAPA), durante el primero de los cinco foros sobre la legalización de la mariguana en México.

El planteamiento de la citada interrogante es importante puesto que no obstante a la prohibición existente, 37 mil jóvenes guanajuatenses tienen problemas de adicción al estupefaciente y necesitan tratamiento, ya no para la erradicación en su consumo, la cual es absurdo presentarla como una propuesta de solución, sino para regular su ingesta e incrementar la atención sanitaria a los adictos.

Con el caso de los jóvenes guanajuatenses, la situación se perfila más hacia la legalización de la mariguana con la finalidad de reglamentar su producción y comercialización, condicionando el asunto a que con la obtención de recursos económicos mediante la imposición de un gravamen, éstos se dediquen a establecer una política social mediante la apertura de centros de tratamiento de las adicciones y de una intensa promoción de medidas preventivas para evitar el consumo, no solamente de la mariguana, sino también del alcoholismo y el tabaquismo, tan perniciosos como ésta, dado que debe de ser prioritario su enfoque en la salud pública.

El gobierno mexicano, en todos sus niveles, pondera la incautación de la mariguana que hace a gran escala y la detención de los grandes capos, pero escasamente se sabe de la atención que se presta a la venta al menudeo de la misma. Es público y notorio que parte de los jóvenes de nuestra entidad saben quiénes son las personas que comercializan con la droga y en dónde encontrarlas pero no las denuncian para no perder su fuente de abastecimiento.

 

Alejandrina Gisselle Guzmán Salazar, una de las hijas del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, logró registrar ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, la marca “El Chapo”.

 

Ahora será buena la “chapoteada”

Pues el mote de Guzmán Loera

Ya es una marca registrada

Por su parentela.