Historias con zapatos

Fiebre de compras

Las palabras que encabezan esta columna son las que declaró irónicamente el Almirante William E.Gortney, del Comando Sur del Cuartel militar estadounidense al calificar en un testimonio  ante el Congreso del vecino país sobre el caso del armamento comprado por el gobierno mexicano, el cual representa un incremento del 100% ensus adquisiciones realizadas en años anteriores.

Dicha compra puede ser justificada si se sabe que el tráfico ilegal de armas que llega a México es de 2,553 armas convencionales o no, anualmente, cifra basada en  cálculos aproximados. A lo anterior hay que agregar las ventas  clandestinas que hacen  las 8,000 mil armerías instaladas en el sur de la unión americana y las que tal vez puedan seguir haciendo  los empleadosde la armería de la Guardia Nacional de los Estados Unidos de Norte América, como fue el caso de los dos militares trabajadores de aquella institución, quienes han sido penalizados por realizar siete transacciones con los cárteles mexicanos en la venta de armas no convencionales. Lo lamentable es que la máxima tanto  de los aduaneros como de la guardia fronteriza estadounidense es  la de “Vigilar y confiscar todo lo que entra al país, más no darse por enterado de todo lo que sale del mismo”.

En los Estados fronterizos estadounidenses existen las famosas “Guy Shows” que son nada más ni nada menos que ferias de ventas de armas de mercados secundarios donde a los clientes no se les pide ninguna identificación y ni por asomo les hacen alguna pregunta sobre su adquisición.

Nuestro gobierno no cuenta con una postura que puede plantearse al gobierno del país vecino, consistente en impedir que las armerías sureñas vendan armas no convencionales como lanzacohetes, ametralladoras AK47, Uzi, granadas de fragmentación, fusiles Barret y otros artefactos que han hecho tanto daño a este país.

A fin de cuentas, los que hace el gran negocio son los estadounidenses, dado que el 90% por ciento de las armas que llegan a Méxicoson provenientes de su territorio. A la ironía de Gortney hay que contestarle con otra ironía: “ustedes fabrican  las  armas o las comercializan y México es el lugar donde se prueba su eficacia”.