Historias con zapatos

Contraste lamentable

Mientras que los técnicos se afanan utilizando un equipo de alta tecnología en dar con la auténtica osamenta del escritor español Miguel de Cervantes Saavedra, sepultado en 1616 en la iglesia madrileña del convento de las monjas Trinitarias, según la voluntad del propio literato, bajo una modesta lápida descansan con certeza pero en lamentable olvido y lejos de su patria,  los restos de un poeta de igual trascendencia que don Miguel, llamado en vida Antonio Machado Ruiz.

En aquella lápida del  cementerio situado en el pueblo francés de Collioure, solamente está escrito el nombre de Antonio Machado y “las trabadas fechas fatales” como dijera Borges: Sevilla 26 VII 1875- Collioure 22 II 1939. La enfermedad del corazón, afirma el escritor José Luis Cano, no sólo agravada con la tragedia del éxodo, sino por la hondísima pena de haber dejado España” lo hirieron de muerte.

Es difícil que un gobierno ultra conservador y con resabios franquistas como es el de Mariano Rajoy se atreva tan siquiera a proponer la repatriación de los restos de Machado; y menos ahora con la ascensión en puerta de Felipe VI al trono español, quien llegará con la consigna  de “Borbón y cuenta nueva”.

 Antonio Machado fue un baluarte emblemático no sólo de la República Española sino un crítico del acontecer político y social hispano, de aquella España de “charanga y pandereta, cerrado y sacristía” al formar parte de la generación cultural de 1898 junto con José Ortega y Gasset y Miguel de Unamuno. Esa preocupación y atención por la situación peninsular, le hace declarar a Machado: “somos hijos de una tierra pobre e ignorante, de una tierra donde todo está por hacer... Sabemos que la patria no es un finca heredada de nuestros abuelos...Sabemos que la patria se hace constantemente y se conserva sólo por la cultura y el trabajo”, escribió en 1908 en un diario.

Mientras la noticia de que el hallazgo de los restos del famoso manco de Lepanto irónicamente “se encuentran a la mano”, misma que le ha dado la vuelta al mundo como dato importante,  pueda ser que culmine con el cabezal en la portada de los diarios: “No te asustes ni te espantes, que son los huesos de Cervantes”, por nuestra parte, sólo nos queda recordar nostálgicamente la letra de la canción de Joan Manuel Serrat que dice: ...murió el poeta lejos del lugar, le cubre el polvo de un país vecino, al alejarse le oyeron gritar, caminante no hay camino, se hace camino al andar...”