Historias con zapatos

Elecciones

En nuestros días y en México, la palabra “candidato”, atribuida  en su significado a una persona cándida, ingenua y bien intencionada,  ya resulta ajena y extraña. Ostentar este atributo, dada la crisis política que existe por la falta de credibilidad y confianza en los actores pasados y presentes, participantes en los  procesos electorales, sería como darle el máximo valor al   título nobiliario de una familia venida a menos que vive en los sueños de glorias pasadas.

Lo más congruente y sobrio puede ser denominarlo “postulante” y pedir, como ciudadano, algunas condiciones para emitir un voto que lo favorezca. Inicialmente se le  solicitaría un encuentro personal y de manera permanente con sus electores, y no estar a la  espera “de quien caiga”, tras el escritorio de su despacho; dado que resulta histórico el distanciamiento que ellos han creado, hasta llegar  a ignorar el nombre del servidor público ya elegido. ¿O qué acaso hemos visto o sabemos el nombre del representante actual de nuestro Distrito Electoral? Dolores Ibarruri “La pasionaria”, diputada  durante la II República Española, hacia esporádicas apariciones en el Congreso de su país bajo el argumento de que era de fundamental congruencia conocer los problemas de sus conciudadanos al estar a su lado y proponer soluciones comunes a los mismos.

La vida de un “postulante” a ocupar algún cargo público, en caso de obtenerlo,  no debería ser “privada” sino “pública” y su vida “personal”, sólo queda para el ejercicio de los actos que sucedan en la estancia de los lugares de residencia,  pues  todo acto que se realice fuera de las puertas de su casa,  es de orden público y deberá someterse a la observación ciudadana, y de existir una falta de diversa índole  poder recibir la sanción correspondiente. 

Siendo en la actualidad, la economía y el comportamiento personal, las partes más sensibles en el ejercicio de la administración de un cargo público, el funcionario tiene el compromiso irrenunciable de transparentar su actuar en ambos órdenes.