Historias con zapatos

¿Educación superior?

La educación superior es más valorada como un  negocio  que rinde excelentes utilidades que como una opción para adquirir una buena formación profesional en el terreno de la enseñanza por las universidades e instituciones públicas y privadas que la ejercen.

Lo anterior se relaciona con el examen que aplica el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) que en el año del 2013, de los 137 mil 133 egresados de 37 licenciaturas, el 48 por ciento no lograron aprobarlo, y solamente un 9 por ciento obtuvo un resultado sobresaliente.

Las deficiencias por la mala formación académica de los egresados de las citadas instituciones están  relacionadas con los métodos de enseñanza-aprendizaje y el conocimiento y la experiencia del personal docente. En la impartición de la enseñanza se privilegia la memorización de los contenidos temáticos y  se considera poco importante la asimilación de los mismos, mediante su entendimiento y  compresión. 

Siendo el idioma, la parte medular en la incorporación de todo conocimiento, los alumnos de enseñanza superior tienen un manejo pobre de su lengua materna, misma que entra en crisis con la utilización de los medios cibernéticos, donde el uso de las palabras en su contracción, nos muestra una seudolengua críptica.

 En las instituciones de educación superior, las disciplinas humanísticas y la investigación académica son restringidas. El personal docente es contratado con salarios bajos y por honorarios, por lo cual es probable que exista alta rotación de dicho personal.

 Es posible que tanto padres de familia como educandos se sientan defraudados por el  costo considerable de las colegiaturas escolares y los malos resultados que se obtienen a la conclusión de los estudios. Al no tener trabajo por su mala preparación, los certificados por la enseñanza impartida, quedan solamente a la manera de los títulos nobiliarios que daban cuenta de un buen origen, en algunos casos no demostrado porque sus portadores no le hacían los  honores debidos.      

 La señora Rosario Zamarripa López cobraba en la administración municipal de León un sueldo de 7 mil 250 pesos como peinadora de María Bárbara Botello Santibañez, ahora Presidenta Municipal con licencia.

 

Esta tomadura de pelo

Por Bárbara consentida

Arroja una buena partida

Dada  su  gran  comisión

A  la costosa faena

En peinar su melena

 Ni que fuera de león.