Historias con zapatos

Caído en desgracia

Entre el revuelo que causó la sesión donde quedó aprobada la reforma energética, algunos integrantes del Senado mostraron el cobre al tratar con especial  deferencia a Carlos Romero Deschamps, a quien consideraron, a la manera de las tragedias griegas,  como un personaje caído en desgracia, porque  presuntamente,  recibió la peor de las noticias de su vida al enterarse que dentro del régimen transitorio de la reforma energética quedaba fuera del nuevo Consejo de Administración de Pemex, la representación sindical.

Si se mira como una  pésima práctica política de Estado, ha sido un error el involucrar a los representantes de los sindicatos dentro de los Consejos de Administración, para tratar  asuntos institucionales que van más allá de lo laboral. Tanto así,  como  malo es que los directivos de las instituciones o empresas del sector público participen políticamente en los asuntos  intergremiales de los sindicatos. El trato entre ambas entidades debería  ser estrictamente laboral.

A raíz de la penalización de Elba Esther Gordillo, ex líder del SNTE, los medios de información pusieron los ojos en Romero Deschamps como  otro de los líderes sindicales que pudieran  ser sujeto de atención por parte del gobierno por su negro historial sindical  de todos  conocido. 

En la citada sesión del Senado, los legisladores con sus palmadas y abrazos de consolación, implícitamente pudieron inferir que como  tributo al sacrificio de obediencia por parte de Romero Deschamps al poner en practicar la conseja de  “calladito te ves más bonito” o la de “comer sin hacer gestos”, era necesario que el gobierno lo premiara, por lo menos con un viaje alrededor del mundo para él y toda su familia con todos los gastos pagados y la atención privilegiada de todas representaciones diplomáticas mexicanas.

En el colmo del cinismo el Senador del PRI, David Penchina, externó que Romero Deschamps merecía “nuestro respeto, solidaridad y reconocimiento”. Respeto inmerecido cuando se sabe que  su enriquecimiento, que ahora afectadamente llama “inexplicable”, es producto de los tratos turbios con el gobierno federal y el manejo nada claro de los recursos económicos del sindicato que representa. Enriquecimiento que  favorece y favorecerá a varias generaciones de su descendencia. El ejemplo lo da uno de los hijos de Romero Deschamps, quien  a través de las redes sociales de Internet, luce autos de lujo y bienes en el extranjero con notable desparpajo.

De ponernos en los zapatos de Romero Deschamps, que deben de ser fabricados con piel importada de ternera, es desafortunado perder parte del poder obtenido y un signo fatal es no tener ya, alguna de  “las llaves del reino”; sin embargo creo que “el muñeco tricolor”  disfrazado  por temporada  como buen rey mago, no lo dejará con las manos vacías.