En voz alta

Vivir con desconfianza

Por primera vez desde su creación en 2012, el reporte global diseñado por la firma de relaciones públicas Edelman para medir el nivel de confianza en las empresas, el gobierno, la sociedad civil y los medios, registra una disminución considerable en la confianza que la población general tiene en estos cuatro pilares de la vida institucional.

La mayoría de las personas consultadas simplemente no cree que el sistema funcione a su favor, alterando la noción de progreso en una fuente de miedo y abriendo el paso para el ascenso de gobiernos populistas.

Los beneficios de vivir en sociedades con alto nivel de transparencia y de confianza, frente a las desventajas de hacerlo en lugares donde impera la incertidumbre han sido ampliamente reportados.

En el primer caso, la certeza de que las partes involucradas en una transacción van a cumplir con la responsabilidad asignada ha permitido entre otras cosas, evolucionar de sistemas dinásticos a sociedades bien equipadas para el libre intercambio de bienes, de capital y de ideas.

En una democracia, la confianza expresada a través del voto es el vínculo fundamental entre los ciudadanos y sus gobernantes.

El problema en México es que años de abuso a esta simple ecuación social han erosionado la confianza en la clase política y en las instituciones vinculadas a este gremio, incluidos los medios. De hecho, el barómetro de confianza Edelman coloca a México como uno de los focos rojos en su estudio.

No es para menos, el país navega por una etapa especialmente delicada y lo hace sin la confianza de un amplio sector de la sociedad en la capacidad y la integridad de los encargados del timón. Ahí están los niveles de aprobación históricamente bajos del presidente Peña Nieto y otros funcionarios.

El descontento social que hemos visto en las últimas semanas es en buena medida una expresión de esta desconfianza que, sumada a la crisis económica y política por las que atraviesa el país, opera para crear una tormenta perfecta rumbo a la elección del 2018.

@Enrique_Acevedo