En voz alta

Ante Trump, creatividad y osadía

Apenas un mes antes de la elección de Donald Trump, los secretarios de Relaciones Exteriores de México, Claudia Ruiz Massieu, y de Seguridad Interna de Estados Unidos, Jeh Johnson, adelantaban que ambos gobiernos trabajarían juntos para superar lo que llamaron "coyunturas pasajeras".

Junto al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, acordaron la creación de un grupo de alto nivel para buscar que los acuerdos entre ambas naciones "trasciendan las administraciones de Estados Unidos y México".

Parece que los funcionarios en uno y otro lado de la frontera, operaban con base a las encuestas y no en función del peor escenario. Al final sus declaraciones no podrían haber estado más alejadas de la realidad. La relación bilateral es vulnerable a los gobiernos en turno y ante la falta de previsiones, el de México está a punto de entender hasta qué grado.

La administración de Enrique Peña Nieto insiste en utilizar herramientas convencionales para enfrentar una circunstancia extraordinaria. La irracionalidad de Trump es inmune a la política a la antigüita y a esa costumbre tan priista de querer resolverlo todo a través de conexiones personales.

De poco sirven las amistades del primer círculo presidencial si no van acompañadas de un esfuerzo integral que reposicione el paradigma de la responsabilidad común y en ese sentido la noción de un destino compartido.

Hasta hoy, la estrategia se ha limitado a ofrecer incentivos que permitan mantener la relación en buenos términos, pero la zanahoria solo funciona cuando la otra mano sostiene el mazo. Es necesario utilizar toda la experiencia y el conocimiento de nuestro cuerpo diplomático, y hacerlo con la creatividad y la osadía que tanta falta hace en el servicio exterior.

Reforzar la protección consular es una condición necesaria, pero no suficiente. A partir de ya, la cancillería debe trabajar en varias pistas, principalmente la de los medios de comunicación estadunidenses que tanto ocupan la mente y el tiempo del presidente electo.

Vivimos en la era de la diplomacia digital y la Cancillería debe llevar la discusión a la trinchera de Trump. Limitados en parte por doctrinas diseñadas en un mundo análogo, como la de la no intervención, hemos permitido que una sola voz se apodere del mensaje que la sociedad civil estadunidense recibe sobre México y los mexicanos.

Trump y su equipo han replegado la relación bilateral a una etapa en la que todo pasa por el filtro de la seguridad, la migración y el comercio. Es tarea del gobierno mexicano regresar a una agenda integral, vinculada a los retos globales que enfrenta la región. Cada día que pasa sin que actuemos en ese sentido, es un día desperdiciado.

@Enrique_Acevedo