En voz alta

Política, negocios y familia

La victoria de Donald Trump activó una de las tradiciones democráticas más sagradas en Estados Unidos, la transición pacífica del poder. Pero mientras esto ocurría en la Casa Blanca, en la torre Trump el equipo del presidente electo avanzaba en aspectos menos convencionales del cambio de poder porque en el caso de Trump no hay una transición, sino una serie de transiciones que pondrán a prueba la solidez de las instituciones estadunidenses.

El primer reto es transitar desde una campaña especialmente hostil a un periodo de gobernabilidad. Trump tiene los niveles de aprobación más bajos de la historia reciente. Apenas 41 por ciento de los estadunidenses aprueba la forma en la que pretende gobernar. Lejos del 72 por ciento de Obama en 2008 y hasta del 50 por ciento que tenía Bush hijo tras la polémica elección del 2000. La ventaja de Hillary Clinton en el voto popular supera los 2 millones y medio de boletas. En suma, Trump arranca con un mandato débil y un país que ayudó a fraccionar.

La segunda transición es la del hombre de negocios al servidor público. Trump llega a la Casa Blanca con un número sin precedente de potenciales conflictos de interés. Conflictos que el futuro mandatario se ha negado a reconocer. Esta semana se había programado una conferencia de prensa en la que se esperaban detalles de cómo Trump planea separarse de sus negocios, pero la conferencia fue aplazada y en su lugar tuvimos un tuit en el que Trump anunció que "no habrá nuevos negocios", sin explicar lo que eso significa.

Finalmente, llegamos a la transición familiar. Todo indica que Ivanka Trump tomará muchas de las responsabilidades que usualmente corresponden a la primera dama y que su esposo, Jared Kushner, podría cumplir un rol formal en la administración de su suegro. Aunque Don y Eric Trump supuestamente estarán encargados de administrar los negocios de la familia, apenas ayer estuvieron presentes en una reunión oficial con empresarios de las firmas tecnológicas más importantes del mundo. Así, la pregunta de cómo los Trump pretenden separar los lazos familiares y empresariales de la administración del país más poderoso del mundo permanece hasta hoy sin respuesta.

@Enrique_Acevedo