Entre tú y yo

El valor del equipo

La amistad es una cualidad y se debe  enseñar a los hijos desde pequeños. A veces lo olvidamos y por ello formamos personas ególatras y envidiosas, que sólo se preocupan por ellos mismos. Hace tiempo me crucé con el profesor de basquetbol de mi hijo mayor y me dejó una gran enseñanza que nunca olvido: el valor del equipo. Todos, queramos o no, formamos parte de un equipo: en el deporte, la familia, cuates, escuela, trabajo, y si trabajamos como equipo, el resultado será un éxito. Aprendí que no importa ganar un juego, porque al final lo que se gana es un equipo verdadero. Con orgullo les afirmo que encontré amigos leales, firmes, con los mismos ideales y con el mismo fin, pero tuvimos un proceso para lograrlo. Al inicio del curso, emocionadas como mamás, siempre queríamos ganar todo juego a donde íbamos, y nunca faltaba quien renegara porque metían al niño que menos habilidad deportiva tenía, o porque sacaban al más destacado. ¿Por qué todos tienen que jugar? Preguntábamos soberbiamente, a lo que el profesor siempre respondía, porque soy un formador de equipos, no un ganador de juegos. Ya se imaginarán ustedes las caras de todas las mamás, pero a medida que pasó el tiempo y con la fortuna de tenerlo varios años como entrenador, entendimos el valor del equipo. Un equipo es aquél en que todos sus miembros se respetan, valoran las cualidades de cada uno por diferentes que sean, en momentos de crisis no se reprochan, sino que se dan la mano para salir adelante, son firmes y van de la mano juntos ante cualquier cosa, no se alegran por un mal paso de alguno, sino se ayudan para mejorarlo, se hacen  fuertes y se defienden con la bandera de la honestidad, son como uno solo, cuando todos pueden todos van, cuando no, se suman a la consecuencia. Esto da los mejores resultados y cada uno de sus miembros a lo largo de la vida, llevará consigo esta enseñanza a otros equipos. Los niños aprendieron esto más pronto que las mamás y, lo más importante, lo aplican y lo llevan en el corazón. Por ello, quiero  agradecer al entrenador tan invaluable enseñanza, además tengo la fortuna de que sea hoy el entrenador de mi hijo menor. Mil gracias Carlos Cortinas por enseñarnos a ser un equipo, un equipo para ganar, para ganar en la vida aprendiendo a ser equipo junto a los demás.   



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