Entre tú y yo

El tiempo no espera al tiempo

En esta vida tan agitada, donde el correr es una costumbre, tenemos un tiempo: hacemos muchas cosas y no hacemos nada, trabajamos para buscar comodidades, para lograr cosas mejores para quienes queremos, para que ellos tengan mejores oportunidades, todo gira en base de los recursos monetarios. Los que logran objetivos, en ocasiones tienen que regresar antes de sus viajes, o durante las supuestas vacaciones viven pegados al celular porque los mil pendientes no pueden esperar. Los no tan afortunados están con las culpas de no poder  dar  las vacaciones a  la familia, y así pasa el tiempo, pero en realidad lo que importa es la calidad de tiempo. Puedes programar las mejores vacaciones, pero si estás ausente durante ellas, para qué las quieres. Podrás dar viajes increíbles a tus seres queridos, pero si no convives, ¿para qué las quieres? Tal vez no puedas salir a ningún lado, pero tampoco tienes el tiempo de hacerlo. La calidad es mejor que la cantidad, y el tiempo no tiene signo de pesos ni precio, el tiempo es para aprovecharlo y darle su tiempo al tiempo. Es decir, un abrazo al papá, un te quiero al abuelo, un beso a la madre, un juego entre hermanos, una llamada al primo, una visita al tío, una palmada al compañero, una sonrisa a quien la necesita, eso es dar tiempo. Debemos escuchar al tiempo y no dejar que nos robe lo que más queremos. El tiempo no parará hasta que el Señor nos llame a su morada, por ello robémosle tiempo al tiempo, demos nuestro amor y cariño a quien lo valora, tendamos la mano al amigo sincero, nunca olvidemos a Dios, que nos presta el tiempo, prediquemos con el ejemplo y no lastimemos a quien nos quiere, seamos valientes para decir te quiero, para dar abrazos y para ser justos, tengamos presente qué vale la pena y qué no y démosle  el tiempo exacto. El tiempo lo cura todo, dicen por ahí. Creo que las heridas quedan en el corazón, sanarán con el tiempo, pero la cicatriz quedará, así que para qué hacerlas, mejor trabajemos en aprovechar el tiempo, dando lo mejor de nosotros mismos. Con calidad y amor seremos más felices y lo más importante es que ganaremos que el tiempo siga su tiempo, ya que el tiempo no espera al tiempo.   



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