Entre tú y yo

La senda de la vida

Cuando caminamos por la vida, hay un sendero diferente cada día, que son las opciones, desiciones, momentos, recuerdos, es decir, un cúmulo de hechos que van formando nuestra historia.
Si bien, algunas personas son muy afortunadas al escoger el camino adecuado, un camino lleno de posibilidades, de retos, de logros y satisfacciones, otros tendremos un camino un tanto más dificultoso, con altas y bajas, con contratiempos, con logros sí, pero también con ciertos desencantos.
El camino de la vida es muy diferente para cada uno de nosotros y aunque por fortuna todos tenemos de todo, algo que puede hacer la diferencia es sin duda nuestra actitud ante las circunstancias, esa actitud positiva, llena de fe y de esperanza que nos muestra el camino con otros ojos, con esos ojos que ven el vaso medio lleno y no medio vacío.
La actitud ante los propósitos de vida es determinante, por eso valoramos a quienes a pesar de sus carencias disfrutan de lo que poseen, admiramos a los que aún con una salud mermada, disfrutan mejor que los que cuentan con excelente salud. La actitud positiva nos ayuda a quitar del camino las piedritas y a no tomarles tanta importancia, nos ayuda a tener los ojos abiertos a las oportunidades que se presentan, a valorar a los amigos como son y no por lo que son, a preocuparnos menos por las cosas sin importancia, pues a los problemas reales hay que verles las posibilidades de encontrarles remedio. No es más rico quien posee más, sino el que tiene quien lo quiera y esté a su lado para afrontar cualquier ventarrón.
Sigamos el ejemplo de quien tiene salud, tanto física como mental, quien vive en paz, haciendo de cada momento un buen recuerdo, quien se ocupa de lo importante y se despreocupa de lo pasajero.
Hagamos una reflexión y trabajemos en abrir los ojos a los caminos que la vida tiene para cada uno de nosotros con la mejor actitud, con esperanza y fe, y trabajemos en vivir felices lo mucho o lo poco que el camino nos lleve. Y nunca olvidemos a quien amamos, a quien apreciamos, a quienes están en las malas, en las peores, o en el hospital y, por supuesto, en las buenas, pues de esta manera encontraremos quien nos acompañe a caminar por la senda de la vida.


emilu.cazares@milenio.com