Entre tú y yo

El primo Óscar

Cuando te casas adoptas una nueva familia; en mi caso adopté una familia con muchos primos y de entre todos ellos destaco a dos en especial con los que he sido más afín y, por qué no decirlo, están entre los que más aprecio: mi “pariente Beto” y mi “primo Óscar”. Hoy dedicaré mi columna a este último, quien hace algunos días partió al lado del Señor.
Desde niño, para quienes lo conocieron, fue admirable y voluntarioso. A causa de una vacuna en mal estado contrajo polio, enfermedad que afectó uno de sus brazos, pero esto hizo de él una persona especial, admirable y con el valor de nunca rendirse; aunado a eso desarrolló muchas habilidades. Recuerdo que me platicó que era muy feliz cuando andaba de novio y que siempre era muy inquieto. Recordaba y platicaba siempre anécdotas divertidas y felices, nunca mencionó algún recuerdo triste. Óscar siempre fue trabajador, animoso y sobretodo compartido. Feliz porque formó una linda familia a lado de Tete, quien siempre lo apoyó en todos sus proyectos, con dos hermosas hijas que sin duda fueron su regalo más preciado, así lo decía él.
En una época de su vida tuvimos la fortuna de convivir más de cerca, porque tenía la cafetería del colegio, fue siempre atento, servicial, basto y compartido, así era conocido el primo entre los alumnos. A veces pensaba para ‘mis adentros’: Y de verdad gana o pierde, ya que estaba siempre dando de más.
Fue un hombre de carácter firme y siempre acostumbrado a trabajar en lo que la vida le marcara como oportunidad. Nunca conoció la palabra limitación, ha sido un ejemplo para mis hijos. Recuerdo que siempre me decía “no importa que a aquél le digas pariente, yo soy tu primo” y así nació el ‘Primo Óscar’ que como él decía: “yo soy más primo tuyo, que del verdadero primo”.
Hoy nos tocó decir adiós, nos dejará un gran vacío, pero sobretodo nos deja la enseñanza de nunca tener limitaciones, de nunca rendirse, de agradecer a Dios por cada día. De ver en cada día una oportunidad que se tiene que aprovechar y no dejarla pasar. Sé que estarás desde el cielo junto a Lalito, cuidándonos y mandando señales para que nunca olvidemos que las limitaciones son imaginarias cuando la fe, el amor y la tenacidad son nuestro motor, como lo fueron para ti “primo Óscar”.


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