Entre tú y yo

Una pausa en el camino

Ante tantas pérdidas tan repentinas y dolorosas que he sufrido en estos últimos días, descubrí que hacer un alto en el camino resulta importante y a la vez necesario. Primero porque es difícil entender y asimilar la partida de un ser querido, en especial de mi querida prima Elsa, con quien siempre tuve una conexión muy especial. 

De hecho, aún trabajo en poder hablar de ese tema tan doloroso para mí. 

Sin embargo, hoy agradezco a Dios lo que tengo y también doy gracias a mi comadre Paty, quien siempre ha estado ahí para mí, como una hermana. Y es que las hermanas están en las buenas y en las malas, te dicen lo acertado, pero también te ayudan a superar los baches y a retomar el camino, a abrir los ojos para darte cuenta de  lo que está bien y de lo que está mal. 

Por ello, mil gracias comadre, pues tu amistad y cercanía es invaluable para mí, ya que me has ayudado en tantas cosas: a descubrir que debo preocuparme por lo que realmente vale la pena, a escoger bien las batallas que se deben de pelear, a que debo aprender a decir ‘No’ en ocasiones, a tomar las cosas de quien vienen,a preocuparme por quien vale la pena, a ser feliz sin dejar que cosas sin importancia mermen mi felicidad, a que las palabras necias no deben escucharse, a seguir ayudando como siempre, ya que eso me hace feliz, a no dejar que las envidias lastimen mi corazón, a seguir como siempre, valorando a los verdaderos amigos y a guardarlos en mi cofre de tesoros, a caminar de la mano de Dios y con la fe en ser mejor cada día, para lo más importante que es mi familia, que es el motor de mi vida.

Es por ello que hoy los invito, a que, como yo, hagan una pausa en el camino cuando sea necesario, y a que se sacudan todas las piedras que se van recogiendo sin pensar a lo largo de la vida, para así continuar ligeros, con el amor de la familia, la fe en Dios y los amigos verdaderos. Una vez más, gracias comadre Paty Castaños de Álvarez.   



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