Entre tú y yo

Cuando las orquídeas lloran

Tenemos imágenes de la niñez que se quedan por siempre, en lo particular tengo muchas bonitas, llenas de cariño de mi querida tía Paty, siempre positiva, preocupona, comprensiva, con la magia de quien te escucha y te muestra su cariño.

Espero tía que se nos cumpla el deseo del príncipe, ya lo verás desde el cielo, feliz y contenta, si Dios lo permite.

Cuando eres una familia muégano, buscas otra familia igual; así es la de mi tía, si bien no somos familia de sangre, lo somos de corazón, pues nos convertimos en  la familia que tenemos junto a nosotros y con la que compartimos el ir y venir de la vida. Lo bueno, lo malo, las pequeñas y grandes cosas del día a día.

No puedo dejar de mencionar un extraordinario viaje que realicé a Mazatlán con mi tía y primos, y así podría enumerar miles de momentos, pero hoy viene a mi memoria aquella devastada ocasión, cuando sufrieron ese trágico accidente que casi te arranca la vida, accidente en el que Mague partió al cielo y que sería en esta misma fecha que tú lo has hecho.

Recuerdo a mi comadre devastada, no sólo por las heridas físicas, sino también por las del alma; a Doña Lina sentada junto a su jardín de orquídeas, que estaban cubiertas de unas gotas grandes que caían al piso. Ella siempre fue recia y clara para decir las cosas y recuerdo sus palabras: "ves las flores, lloran por mí, porque yo ya no tengo más lagrimas".

Y ante tu inesperada partida, sé que el jardín que ahora cuida con cariño mi comadre Paty estará igual, porque así estamos todos los que te queremos, sin más lágrimas ante tu irreparable partida a la casa del Señor, dejando que las orquídeas lloren, porque nosotros ya no tenemos más lagrimas.

Te quiero tía Paty Barraza de Castaños.