Entre tú y yo

Nunca olvides agradecer

Es  importante desde pequeños educar a nuestros hijos y la palabra ‘Gracias’ debe estar involucrada en el vocabulario de un pequeño. Dar las gracias es una forma sencilla de reiterar la buena acción que alguien realiza por nosotros, ya sea de manera física, emotiva o moral. De alguna manera, esta sencilla palabra involucra toda una acción maravillosa. A medida que el tiempo pasa y crecemos, a veces se nos olvida dar las gracias, ya que pensamos que es obligación de otra persona hacer tal o  cual cosa por nosotros y estamos equivocados. Dar las gracias, además de ser de buena educación y una regla de protocolo, es un alimento para el alma, porque te enriquece el corazón, abre tu mente a estar alerta de todas las acciones y atenciones que otros tienen para tu persona. Por ello, los niños aprenderán de manera rápida y clara a dar las gracias ante cualquier ayuda que les prestes. Lo indispensable es seguir cultivando este agradecimiento a medida de su crecimiento. Ejemplos sencillos existen mil, pero lo más importante es preguntar pregonar con el ejemplo, pues si tu no olvidas dar las gracias, estarás poniendo tu granito de arena, porque estarás dando un testimonio. Es importante dar las gracias a cualquier persona, no importando su edad. Es tan sencilla la palabra que a veces la olvidamos. Recuerda siempre alimentar tu corazón con las mejores energías, él sin duda sabrá darte las “gracias” por hacerlo. Trabajemos en los adolescentes, ya que a veces su memoria anda distraída con la moda y olvidan lo realmente importante  Recordemos que agradecer no es una obligación,  pero sí una formación, y para eso estamos los padres, para ayudar a que las memorias de la moda no ganen terreno, a recordar que el ser educado y agradecido será parte de la formación para ser una mejor persona, que un gracias nunca está de más y que sí se echa de menos, que si los jóvenes cultivan el agradecer, tendremos un mejor mañana. Hay que sembrar estas semillas para que crezcan llenas de fortaleza y alimentando sus corazones. No olvidemos nunca ser agradecidos por lo que la vida nos da: ese privilegio de abrir los ojos junto a los seres queridos, por la salud, por tener la luz de los amigos, por la fe inquebrantable en que hoy será un día para continuar o para recomenzar. Por ello, gracias, gracias, gracias.

  

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