Entre tú y yo

Para no olvidar

Parece sencillo y sin importancia, pero  debemos ocuparnos de los modales en la mesa, ya que por sorprendente que parezca, en ninguna parte se descubre más la educación que en la mesa. Esta es la carta de educación de todos,  allí se ve al natural nuestras costumbres, todo el conjunto de la educación. 

Por ello, no debemos olvidar unas sencillas pero útiles reglas: nunca lleguemos con precipitación a sentarnos a la mesa, no debemos ostentar un apetito pueril, debemos cuidar siempre las miradas,  unos ojos ávidos y errantes no son convenientes, además evitemos  unas manos siempre en ejercicio y en movimiento.Recordemos que nunca se debe sentar con la cabeza cubierta, no importa si la comida es formal o informal, se debe comer con limpieza y hablar con discreción.

Se valen los chistes, pero con mesura y los comentarios pícaros de acuerdo a la confianza entre los comensales. Algo que no pasa de moda es que sentado en la mesa no debes tener las manos o los brazos recostados sobre ella, tampoco dar con el codo al que tengas a un lado, debes respetar el espacio y nunca olvidar que no puedes rascarte el cuerpo, ni estar  moviendo los pies o la cabeza sin necesidad. Es definitivo que no se debe de escupir, toser ni sonarse las nariz en la mesa, si no puedes evitarlo no olvides cubrir tu cara con la servilleta, es preferible excusarte y levantarte. 

Evita hacer ruido durante la comida y saliendo de la mesa. Siempre hay que esperar al invitado especial a que comience a comer para hacerlo los demás. Al  conversar durante la comida, ten cuidado de no hablar jamás con la boca llena; no muestres enojos  contra nadie. La amabilidad es muy bonita, pero recuerda guárdate de cortar y servir las viandas, a menos que el dueño te lo pida. 

Come pausadamente, no pongas un bocado en la boca mientras que no hayas tragado el otro, y no lo tomes tan grande. Es importante que no inclines el cuerpo sobre las viandas, bájate solamente un poquito cuando diriges a la boca cosas líquidas, y enderézate luego, teniendo particular cuidado a no derramar cosa alguna sobre tí, ni sobre los manteles. Estos son sencillos, pero importantes detalles para no olvidar en la mesa.   



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