Entre tú y yo

Los compromisos del año nuevo

Como parte de los inicios del año, siempre están los nuevos propósitos, los cuales se supone que son los compromisos o los retos a vencer que nos hemos propuesto,  tenemos la emoción de iniciarlos con la mejor actitud y tenacidad, pero lo importante de estos es mantenerlos a lo largo de los doce meses.
Por ello, cuando pensemos en los compromisos del próximo año que serán los logros, debemos pensar en lo realmente importante y lo que podemos cumplir, no importa el rol que desempeñemos cada uno, lo importante es tener un  propósito que sea el compromiso para cumplirse y que seamos nosotros nuestros mismos jueces en el cumplimiento de éste, que seamos ejemplo para nuestros hijos y quienes nos rodean. Pero esto sólo se hace con la tenacidad y el fomento de la voluntad para que día a día se trabaje en lograr estos compromisos.
Seamos reales firmes y sinceros al hacerlo, busquemos un bien común en estos propósitos y tampoco esperemos los aplausos, sino la sonrisa en la cara de nuestro hijo cuando vea que hemos cumplido un reto más.
Los compromisos son variados y serán de acuerdo a cada uno de nosotros, lo importante es mantener la alegría, tenacidad, empuje durante estos meses para al final rendir las cuentas de los logros, estas cuentas que nos darán la satisfacción de saber que somos hombres y mujeres de compromiso y aún cuando parezca muy sencillo y para otras personas resulte ser fácil, hay que recordar que el compromiso no es con otras personas sino con nosotros mismos, con nuestro yo interno, para demostrarnos la voluntad que tenemos a lo largo del camino.
Tengamos en cuenta que si lo logramos, esto sin duda será un gran ejemplo primero para nosotros, después para nuestra familia, y así estaremos formando una de las virtudes más importantes la voluntad que será la que nos arrastrara a cumplir esos compromisos que hablarán de nuestra persona, que serán como nuestra carta de presentación sin mayor preámbulo.
Trabajemos pues en los compromisos reales, para fines del bien común y entonces seremos un espíritu de voluntad que trascenderá, sin lugar a duda. 


emilu.cazares@milenio.com