Entre tú y yo

En busca de la felicidad

Pasamos la vida buscando la felicidad y tenemos muchos conceptos de lo que es. A veces pensamos que las cosas materiales como las comodidades, los lujos, las joyas, los viajes, son sinónimo de felicidad. Pero cuántas veces escuchamos hablar de la jaula de oro, de lo triste que  viven algunas personas en ella, siempre preocupadas cuidando  el dinero que tienen, pensando en cómo tener más, o lo que  es peor, pensando en cómo superar al de a lado. Cuántos conocidos realizan  un viaje y están inmersos en lo que se gastó o en que se gastará lo que no se tiene y lo hacen sólo por aparentar y ser aceptados. La felicidad no  la compra el dinero, la felicidad mis queridos amigos es el amor del corazón, es el alimento para el alma, es un estado donde las sonrisas, los momentos de la vida se viven en plenitud y, sobre todo, no tiene un costo, es una actitud. Buscar la felicidad parecerá lejano si no estamos dispuestos a abrir los ojos a cada momento de la vida, por ejemplo a disfrutar de una bella mañana, a escuchar el silencio de la noche, a compartir una sonrisa, a estar decididos a disfrutar la vida, lo que Dios nos ofrece, a valorar lo verdaderamente trascendental e importante, a aprovechar con el permiso de Dios, a ver la vida hermosa y a nuestro alcance. Dejemos de pensar en lo que no tenemos y disfrutemos lo que está a nuestro alcance y tenemos. Valoremos el amor de la familia, la bendición de los amigos sinceros, el cansancio del trabajo,  el dar sin esperar recibir, el ser honestos, justos y leales y atesoremos a quien ve la felicidad como nosotros. Dejemos de lado a quien te envidia o puede despertar en nosotros ese horrible sentimiento,  y no olvidemos marcar las huellas, para que nuestros hijos las sigan a pasos firmes y no se pierdan por el camino erróneo, buscando una felicidad efímera. Dios nos da alegría, tristeza, melancolía amor y desamor, pero todos esos momentos sólo son el camino a verdadera y real felicidad, todos nuestros sentimientos y momentos son un camino a la felicidad, no perdamos de vista lo que Dios nos ofrece sin costo, sin restricción alguna, todo lo que está ahí ante nosotros, para que hagamos de la vida diaria el camino a la felicidad de nosotros y de los que más queremos. Por ello, hoy te invito a caminar rumbo a la felicidad. 


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