Entre tú y yo

El baúl de los tesoros

Tener amigas en muy importante y  toda mujer necesita tener amigas. Por naturaleza las mujeres comparten sus secretos e intimidades con personas de su mismo género, quienes igualmente le ayudan a tomar decisiones, ideas o le dan consejos. Es cierto que no todos los consejos de las amigas son atinados, pero para qué es la vida sino para aprender de lo que nos pasa. Las amigas se convierten en los confidentes perfectos, aún y cuando se tenga una pareja, pues son las pequeñas cómplices de las alegrías y de las tristezas, de los amores y desamores, de los logros y de los fracasos, de los temores y las audacias. Las amigas son la perfecta compañía si tienes que ir de compras o si solo quieres tomar un café. En todo lugar se encuentran en el trabajo, en la casa, con las vecinas, con las compañeras de escuela. Existen en todas las edades, tamaños, colores y son el auxilio perfecto en toda ocasión. Tenemos amigas de todas, recordemos que existen las de la fiesta, las incondicionales, las que están lejos, pero se hacen sentir cerca, las que fueron grandes amigas y ahora están en otro lado; en fin, hay miles de tipos de amigas que se pueden tener y todas ellas son un regalo. Podemos además tener el lujo de elegir a las amigas y de que además las guardemos en un cofre para que siempre estén con nosotros, pero lo más importate es cultivar la verdadera amistad, ser recíprocros y agradecidos. Las verdaderas amigas no se compran ni se venden, son las que estarán siempre contigo en los malos y buenos momentos, son con las que puedes ser tu misma sin necesidad de fingir, son las que comparten el pan y no importa que alguna veces sean manteles largos y otras los sencillos y platos cotidianos, son aquellas que serán sinceras y prevalecerán durante toda tu vida. Es por ello que Dios nos ha premiado con las amigas, con la amistad. En este momento podría mencionar varios de los nombres de mis amigas, sin embargo sé que las verdaderas sabrán de sobra que hablo de ellas, de los maravillosos seres que son y, de igual manera, saben que Dios me dio la fortuna de tener y de poder llamarlas ‘Amigas’. Desde aquí les envío un beso y bendiciones a todas ustedes. 


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