Entre tú y yo

Al amigo Maurilio

A lo largo de la vida conoces muchas personas, pero hoy quiero platicarles de un buen hombre, esposo, padre, hermano y amigo ejemplar. Mi familia y yo tuvimos la fortuna de conocerlo, porque nuestros hijos coincidieron en el colegio, aún cuando ellos tienen puras hijas y nosotros puros hijos fuimos afines en muchas cosas, destacaré que Maurilio siempre andaba por la vida sonriendo y dando la mejor cara. No sé cual sería su profesión, pero su vocación era la de un chef, la cocina sin lugar a dudas era su aliada, ya que era excelente en ella, en especial y a mi pensar la paella era su especialidad, pues llevaba su sello particular, misma sazón que heredó a su hija mayor, Velia Aurora. Formó una linda familia junto a Hercilia, su esposa, quien fue la compañera perfecta. Siempre se les veía felices y enamorados.  Recuerdo que cuando  ella enfermó, años  atrás, él nos dijo a mi esposo y a mí: “yo estoy preparado para irme, pero ella no puede irse sin mí”. Sin duda, Dios premia a quienes son buenos en la vida y por ello premió a Maurilio con su familia, con satisfacciones infinitas que le dieron sus hijas María José y la pequeña Reginita, como le decía a la más chica. Siempre le dijimos que era bendito entre las mujeres, y él afirmaba que sí. Sus tres hijas siempre fueron parte de su tesoro. No puedo dejar de mencionar a su hermana Carmen Lucía, con quien se llevaba de maravilla y se querían mucho, fueron unos hermanos unidos por siempre.  Creo que no existen personas que no apreciaran a Maurilio cuando lo conocieron, pues fue un hombre de lucha, de carácter y muy servicial, dispuesto siempre y positivo. Esas serían algunas de las cualidades de nuestro amigo. Hoy a pocos días de su partida a la casa del Señor, no puedo evitar sentir la tristeza de su partida, sé que su familia lo extrañará mucho y nosotros también, pero tengo la certeza que está en el cielo, ya organizando una gran paella y por ahí estará riéndose, junto al primo Oscar y compartiendo los secretos culinarios. Lo más importante es que a tu paso por la vida, amigo, nos enseñaste que la familia es lo más importante y es el motor para seguir siempre adelante, nos enseñaste que los tiempos de Dios son perfectos y que siempre se tienen que ver con una sonrisa. Gracias amigo Maurilio Rodríguez Zorrilla.   


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