Entre tú y yo

Notas de piano para el alma

Hoy compartiré bellos recuerdos de quien tuve la fortuna de conocer, una maravillosa mujer, madre, esposa, amiga y maestra. Quienes pasaron momentos con ella sabrán de quien hablo, Mirna era su nombre. Cuando sus hijos estuvieron en la escuela era para mí la mamá de una niña del colegio, siempre se veía muy contenta y con mil cosas por hacer. Tenía una espigada figura la cual conservó durante toda su vida, años pasaron de no verla, pero la vida siempre te da reencuentros y así fue con Mirna, quien resultó ser muy amiga de mi querida suegra Cristina. Un día, en la comida familiar, observó que a mi hijo mayor le encantaba andar tocando el piano y le dijo: “Niño Marcial yo tengo una amiga que te va a venir a enseñar a tocar el piano” y así reencontré a Mirna, quien se convirtió en una gran amiga y cada miércoles, después de la clase, sosteníamos largas charlas y, por supuesto, fue donde descubrí su don de la enseñanza, de compartir su amor por el piano, el cual inculcó a todos sus alumnos, quienes siempre la recuerdan con cariño. Sus grandes detalles la distinguían, pues al término de cada clase, Mirna siempre llevaba un dulce o sorpresitas para sus pequeños pianistas. Los conciertos y los ensayos previos siempre fueron una delicia para todos, por el gran profesio-nalismo, amor y dedicación con los que eran organizados por Mirna. Cada semana se juntaba con mi suegra a convivir con otras amigas y, por supuesto, en las fechas importantes también, donde igualmente tuve la fortuna de coincidir con ella. La última vez que compartimos la mesa fue en Día de Reyes del año antes que falleciera mi suegra, grato recuerdo es el de compartir el pan de la prosperidad y algunos detalles entre todas, lo cual es un tesoro para mi memoria. Los bellos momentos vividos y las notas del piano siempre me recordarán a esta gran amiga que Dios me regaló y que siempre me abrazó con el cariño sincero. Hoy sé que estarás muy feliz con mi suegra, tocando el piano con los ángeles y sonriendo como siempre, porque para ti nunca hubieron obstáculos a vencer mi querida amiga Mirna Santoyo.   


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