Entre tú y yo

Navegando por la felicidad

Pasamos parte de la vida buscando la felicidad, pero ¿qué es la felicidad? Muchas otras interrogantes surgen en torno a ésta: ¿Estar con quien quieres y te quiere? ¿Tener todo lo que quieras? ¿Viajar por todo el mundo? ¿Tener la familia perfecta? ¿Ser el más popular? ¿Atesorar el éxito? Todas estas interrogantes son los parámetros que casa uno se nosotros cree que es la felicidad. Pero cerremos los ojos por un instante y al abrirlos disfrutemos de las maravillas que nos ofrece la vida: de escuchar los sonidos y de tocar lo que está a nuestro alcance, de los sabores en cada bocado, muchos pensarán que llegas a ser cursi, pero en realidad debemos ser felices por cada día que vivimos. Si cada instante con el que contamos para reír, llorar, ver los sin sabores de la vida, porque si no tenemos altas y bajas, amor y desamor, deseos de lograr una meta ¿cómo vamos a encontrar la verdadera felicidad? Tal vez en un momento, tal vez en un triunfo, en un logro.
Disfrutar con los que más quieres, con la familia y los amigos esos momentos felices, que serán el recuerdo perdurable que revivirá la felicidad cada vez que lo recuerdes, eso no te costará ni un peso, estará para ti siempre que lo necesites y con un resultado oportuno de felicidad. Recordemos que por más que poseas cosas materiales como dinero, bienes, poder, eso no te garantiza la felicidad, porque la felicidad es aprender a aprovechar todo lo bueno que tienes y que la vida te ofrece, en este preciso momento, no estar pensando en lo que no tienes y quieres. Los niños son felices por su inocencia, porque para ellos jugar con una caja es igual que con el juguete más caro, pero a medida que crecemos perdemos esa magia de la felicidad verdadera y buscamos una felicidad superficial que nos trata de engañar, pero que en fondo sabemos que es falsa.
Retomemos nuestros sentidos, disfrutemos los momentos y hagámoslos  recuerdos felices, la felicidad está dentro de nosotros, no cuesta, sólo tenemos que dejarla salir en cada minuto... la felicidad es un regalo de Dios invaluable, no conoce fronteras, no distingue sexos, edades ,ni posiciones sociales. Todos la tenemos y nadie tiene derecho de arrebatárnosla, es nuestro deber encontrarla y conservarla como un tesoro único y personal, por eso la felicidad es una forma de navegar por la vida.


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