Entre tú y yo

Mentiras, a la basura

Una mentira siempre se descubre. ¿Quién no ha escuchado esta frase? La dicen nuestras madres, maestros, abuelos y en seguida nos quedaba claro que así es.
Cuando eres pequeño llega un momento en que a todos se nos hace fácil decir pequeñas mentiritas entre los mismos amigos y compañeros. Con ellas pretendemos sentirnos más importantes o con mayores permisos y poder que los demás.
Lo cierto es que es importante atender a la corrección de los adultos ante un mentira, ya que a medida que creces y cambias por la vida no puedes ir arrastrando todo un juego de mentiras.
Una definición de mentira sería algo falso que pretendo hacer  pasar por cierto. Destacaremos que un niño mentiroso carecerá de amistades verdaderas, de la confianza de chicos y grandes, de credibilidad y, sobretodo, de moral sólida. Pero lo peor es crecer con las mentiras junto a ti.  
No podemos permitirnos decir mentiras y que nuestros hijos nos escuchen, ya que los niños aprenden del ejemplo que les demos.
Es cierto que algunas veces tendremos que tomar valor para no decir una mentira, pero siempre será mejor decir la verdad que una mentira, por más piadosa que esta sea. No quieras disfrazarla, ya que la verdad siempre sale a la luz y entonces resulta peor esta salida.
Las personas mentirosas llegan a ser tan molestas que nadie las quiere junto a ellas, por eso antes de decir una mentira grande o ‘mentirilla’ recuerda que estarás mandando un mensaje claro de tu persona hacia los demás y de lo eres en un todo.
La honestidad es una pequeña carta de presentación que vale mucho ante los demás.
La mentira te arrastra a un mundo falso y, a medida que estás dentro de una falseadad ésta se va complicar cada vez más y puede terminar por salirse de control.
Por ello, es mejor ser claro y franco en cualquier situación, ya que muchas veces alentamos  con mentiras  y damos falsas esperanzas a nuestro ego, pero provocamos luego graves desilusiones entre las personas con las que convives.
Recuerda que una persona vale mucho más por su franqueza, sus virtudes y su moral, así que echa las mentiras en el bote de la basura para siempre.


emilu.cazares@milenio.com