Entre tú y yo

Leer y comprender, un desafío

Generalmente damos por hecho que estamos comprendiendo todo lo que leemos, pero debemos hacer una pausa y reflexionar: ¿es verdad que entiendo lo que leo o sólo leo por leer, o sólo entiendo lo que quiero entender? Muchas veces esto nos causa conflicto, y lo más importante es que nos pasa a todos, chicos y grandes estamos tan impuestos a leer y a adivinar los contextos y contenidos, que leemos tan rápido y a veces no comprendemos o imaginamos lo que dice el texto.

Desde que estamos pequeños nos han inculcado la importancia de saber leer, pero de leer bien; esto es comprender la lectura. Y cuántas veces a lo largo de los estudios, falla lo que llaman los expertos la lectura de comprensión, lo mismo en los jóvenes que en los profesionales. Pues parte de este problema es que leemos por leer, pero es importante darle su espacio, tiempo y comprensión a la lectura. Hoy en día es tan moderno leer con los audífonos puestos y escuchar música, o leer en un lugar lleno de conversaciones y qué decir de estar pendiente de todo lo que pasa en el televisor o en la computadora cuando estamos leyendo. El ejercicio de la lectura es un arte, es comprender lo que está plasmado en papel, pero al realizar este ejercicio estamos tomando conciencia de lo que esto significa, así será sencillo el aprendizaje o discernir si estamos en desacuerdo o no con el contenido, para poder opinar sobre el mismo.

Leer no es una moda, es necesario y es la base del conocimiento. Las personas que leen como se debe, ejercitan su mente a la buena ortografía, dicción y a la compresión mental, es un ejercicio completo para la vista y el desarrollo de los sentidos, ya que la mente trabajará imaginando lo que estamos leyendo, como en un cuento. Es maravilloso que nuestros chicos puedan tener un lenguaje rico en palabras y qué mejor que lo adquieran leyendo y que trabajen su mente a través de la imaginación. Es importante reanudar estos hábitos de la buena lectura, ya que hoy en día los índices de lectores son muy bajos, pero en los padres está el retomar este hábito. La escuela podrá pedir que lean, pero en casa es tarea de nosotros reforzar el hábito de manera diaria. Un buen ejercicio es leer un cuento, una historia o un libro antes de dormir y preguntar el contexto, leer una noticia y hablar sobre ella, leer una frase y comentar su significado antes de terminar de comer, estos son sencillos ejemplos para reforzar la lectura, el desafío está en llevarlos a cabo, y así comprender lo que leemos toda la vida.

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