Entre tú y yo

Aprendiendo a ser grande

Celebrar el cumpleaños es algo maravilloso, es el inicio de un nuevo año para quien lo festeja, es comenzar de nuevo. Mucho más cuando se alcanza la mayoría de edad, que es la época de avanzar al éxito, de corregir errores, de usar lo aprendido, de crecer los horizontes y aprovechar al máximo lo que la vida te ofrece. La mayoría de edad te da la oportunidad de realizar otras tareas, de entrar a lugares denominados de adultos, ver películas de una categoría diferente y con un criterio maduro, de sentirte un poco más libre, de poder decidir entre qué hacer o no hacer, pero también de recordar que es un momento de tomar una mayor responsabilidad en tu futuro, de decidir qué vas a hacer con tu  vida estudiantil. Es pensar en la profesión que ejercerás  y que será la que te lleve a tener triunfos y satisfacciones. Decidir no es fácil, pero es necesario hacerlo estando convencido. Estudiarás una profesión que te guste, ya que en el futuro realizarás un trabajo que te dará la oportunidad de realizarte profesionalmente, de desarrollar habilidades y de adquirir algunas más. No olvides que eres un hijo y más adelante serás un esposo, un padre y que Dios te premiará cuando seas un abuelo. Miles de sueños y proyectos llegan en esta etapa de tu vida y es importante tomar un respiro y hablar de cara con Dios para que te guíe, si bien ya tendrás muchas bases sólidas.  Debes aprender que es más importante caminar con paso firme que correr, ya que si corres demasiado, te cansarás muy rápido y  eso será inevitable. Por ello hay que conservar el paso firme, recio; seguro tendrás obstáculos, pero los superarás, sin lugar a dudas. Existirán  amores y desamores, pero eso es parte de la vida, es la sal y la pimienta, para que cuando estés listo y sea el momento, elijas a la mujer adecuada con la que quieras formar una familia. Todo está en tu camino y debes conservar la paciencia para recorrerlo de la forma adecuada. Debes aprovechar las oportunidades para construir un futuro, con bases sólidas, no buscando la riqueza efímera. La honestidad, la fe, la verdad, la responsabilidad, la disciplina, el esfuerzo y el trabajo serán tus herramientas para el camino, y nunca olvides ser agradecido y tender la mano a quien lo necesite, ve con los ojos abiertos y no te deslumbres con los falsos diamantes. Sé como hasta ahora el niño de mis ojos, mi orgullo, que yo siempre estaré ahí para ti. Ese niño que hoy da el gran paso a ser un hombre íntegro, teniedo el corazón que siempre soñé, a ti, mi hijo Marcial.   


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