Ahora que me acuerdo

El Romance del Poeta Niño

Mi amigo Alfredo dice que le recuerda a Tin Tan, lo que a mis ojos es un halago chingón. No sé si de algún modo, a mí me pudiera recordar a alguien en particular, pero cuando pienso en él y su pasión entre la música y las palabras, las voces de las que ha abrevado, se hacen presentes para nombrarlo desde la búsqueda en la que se haya tras las huellas de su propia voz.

René González tiene 18 años, pero su alma debe ser más vieja. Si acaso es cierto que somos producto de vidas pasadas, por las que transitamos recogiendo la memoria, me atrevería a afirmar que el Tato, fue un viejo trovador de la Alpujarra y después un poeta lírico del siglo de oro.

Este mancebo cantor, es un devorador del canon clásico de la literatura, y le bullen por dentro las plumas de Lorca, Quevedo, Milton, Espronceda y muchos más, que le pueblan de versos y marismas el pecho enardecido, a este artista adolescente que canta con la lengua de los años viejos.

Lo conocí como he conocido a la mayoría de mis amigos: cantando. Lo vi por primera vez el 23 de abril del año pasado, celebrando a los libros en la escuela donde cursaba la preparatoria. Hemos compartido el escenario algunas veces que mucho agradezco, porque pocas cosas son tan enriquecedoras como el acto bendito de cantar entre carnales. El verano del 2013 compartimos junto con Tronic Tulopic, un viaje de trabajo a la huasteca, donde impartimos talleres de letras, música y oralidad. En esa ocasión, me sorprendió gratamente saber que conocía muy bien el son huasteco, que lo tocaba en cualquiera de sus instrumentos y que tenía una vocación irrenunciable por los sonidos de la tierra. Junto a él monté con un grupo de 20 niños huapangueros, la canción de “La Vaca”, un sonecito que pusimos para la muestra final del encuentro al que asistimos.

En agosto del año pasado y bajo el sello de “Nuestro Grito Cartonero”, publicó “18” su primer libro, y lo presentó en la FUL de la UAEH, junto a colegas de su generación. Hoy prepara un nuevo libro que espera vea la luz, dentro de muy poco, con la editorial “Albatros Press”. Pero también hace sus propias canciones, y en ese tema, para mí, este aun chamaco, es un maestrazo.

Hace unas cuantas semanas me enseñó una rola que siempre que lo veo le pido que la cante. Es mi favorita entre las que le he escuchado; ROMANCE DEL NAUFRAGIO es su nombre: No hay piratas, ni rameras,/ni Espronceda que los cante;/ya no quedan más profetas./Naufragaron muchos sueños,/se perdieron las maletas./El barco en el que se hundieron/nuestras coplas y botellas,/lo encontraron a unas cuadras./Amarró en la carretera./Ya no importa nada más./No hay calacas de bandera,/no hay rosales sin espinas,/ni idealistas sin frontera;/fusilaron las palabras/terminó la gran sorpresa./Nuestras lunas, nuestros soles/y la madre Gaia tiemblan/por los actos cometidos;/sus quejidos nos lamentan./Y no queremos frenar./Se perdió toda pureza,/la balanza está cargada/de sucios rompecabezas/desprovistos de sentido,/perseguidos por estrellas./Y las almas de los hombres/son de puras lentejuelas,/pero sólo unos se salvan:/los que dan la vida eterna,/para luego resurgir./Y seguimos siendo estas/alboradas sin sonrisas,/en la oscuridad tan negra,/refugiada de milagros,/olvidada de promesas./Y siempre habrá mujeres/que te den la vida entera;/y quedan sólo al final,/nuevas coplas más botellas/y amigos con que contar/y amigos con que beber,/para luego defender/nuestra propia integridad… (Esta rola es de las mías) René prepara ya su primer disco. Yo lo espero con los oídos bien dispuestos y con el ansia del que bien disfruta la música que suena desde el corazón, porque no conozco en Pachuca, otro de su generación que componga rolas como las que sus pasiones le han inspirado.

René, además de buen músico, poeta y cantor, también es un hombre noble y solidario; esto lo cuento aquí porque recuerdo lo que un maestro me dijo, cuando yo daba mis primeros pasos sobre los escenarios de mi juventud: Emiliano, los ojetes no cantan y jamás harán poesía… Seguro hay algunos artistas jóvenes y no, a los que eso no les importa, pero a René, la vida le viene bien desde la mano reciproca que media entre sus amigos, el mundo y su obra. René es un poeta que canta para abrir caminos. Hoy ya es un chingón; sé que pronto levantará y notas que lo harán eterno.

Jamädi…