Ahora que me acuerdo

Rafael Mendoza, Mil años después…

No estoy seguro del momento exacto en que escuché por primera vez a Rafael Mendoza, pero sí recuerdo las canciones y lo que convocaron desde un cassette que compré en el stand de Pentagrama, en una muy pasada feria del libro en la Plaza Juárez de Pachuca. "Todo va bien, va bien; sigue tranquila por ahí. Mientras la vida dure, pienso, algo se puede hacer..." Él cantaba y yo le creí, porque sin conocerlo, desde su música, sabía que estaba diciendo la verdad. -"Y, ¿te acuerdas de Macondo?"- No, pero pensé que si ahora tenía un hijo y tocaba rock and roll, las cosas de verdad iban bien. Años después, en la feria del libro del INAH, en la Ciudad de México, mientras esperaba su turno para cantar en el escenario principal, me acerqué a él y le propuse intercambiar uno de mis libros por su disco: ahí escuché "¿Quién parará esta locura?", esa y otras canciones de Rafael Mendoza han sido una revelación, pues es un compositor que trasciende la simple contemplación con la que asisten a su obra muchos de los hoy llamados trovadores, y no se conforma con la complacencia melosa, sino que se atreve a correr la cortina sobre el filo humano de nuestros días, donde el amor es el salario de la esperanza y la muerte sigue siendo un chingadazo. "¿Quién parará esta locura?", canta Rafa, y me queda claro que una parte monstruosa de esa locura, la habrá de parar la música; los que gozamos de los privilegios del oído lo sabemos, que la música siempre salva, y es horizonte, camino y principio.

Este próximo martes 17 de noviembre, el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, recibe al maestro Rafael Mendoza con "Mil años después", el espectáculo con el que presentará su más reciente material discográfico. En este concierto, Mendoza cantará al tiempo convulso que vivimos en México, a las ciudades que son nuestras a pesar de todo, y al amor, ese eterno motor de todas las tentaciones. A través de la canción ranchera, el reggae, el blues y el bolero, el cantautor propone una ruta posible de evolución para la canción mexicana.

Mil años después es también la celebración de los primeros 30 años de trayectoria de Rafael, fiesta en que le acompañarán cinco músicos y la presencia de invitados especiales como Mario Choperena, Edgar Oceransky, Oscar Chávez y Miguel Inzunza.

Con once canciones inéditas y la grabación de su clásico ¿Qué nos pasa?, Rafael Mendoza propone un sonido íntimo y a la vez consistente, con el que revela las fuentes de su creación. La canción ranchera, el bolero, el blues, aires de diversos sones mexicanos el reggae y la canción afroantillana conviven en este concierto y darán forma a la propuesta estética de este compositor, uno de los más versátiles en la escena de la canción contemporánea en México. La búsqueda de lo esencial, tentación constante de Rafael en sus textos y melodías, es respaldada en esta ocasión por recursos instrumentales discretos pero poderosos al mismo tiempo. Mil años después es un guiño a la canción popular de nuestro tiempo y una propuesta de evolución para la canción mexicana.

Rafael Mendoza es originario de la Ciudad de México, ha cantado en festivales y escenarios de todo el país y en ciudades como Nueva York, Los Angeles, San Francisco, Marsella, Barcelona, Bruselas, Amberes, Utrech y San Juan. Ha cantado a la vida, el mundo y su tiempo, a través de una amplia diversidad de géneros.

Ha grabado siete discos como solista y ha participado en compilaciones con otros autores. En 2011 fue distinguido con la Beca María Grever de Composición de Canción Popular Mexicana. Actualmente es tutor en el Programa Músicos Tradicionales del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca). Entre sus intérpretes se hallan artistas de la talla de Oscar Chávez, Betsy Pecanins, Eugenia León, Lila Downs, Susana Harp, Astrid Hadad, y Margie Bermejo entre otros.

La generosidad de Rafael Mendoza no se circunscribe a su oficio de cantor, sino que trasciende a su íntima persona, haciendo de él, un hombre que honra su palabra y su música, desde sus pasos por la vida. Dice mi hijo que Rafael es "barrio", lo que en su lenguaje significa que es amigo, hermano, gente que habla en tu lengua, compa que se sienta a tu mesa para celebrar y que pone su puño, cuando se ocupa para encender la batalla; yo sé que mi hijo dice la verdad, pero también Rafa, porque no sabe callarse y cuando canta, es la vida la que entona la revolución amorosa que brota de su boca y de su lira. Jamädi...