Ahora que me acuerdo

Falta tango esta noche…

- I -

Antier fue día de San Patricio, y me dio por extrañar a Laura, un poco más que de costumbre. ¿Será, digo yo, por su sangre dublinesa que no llegó a juntarse con la mía, en una pléyade de hijos altos y pelirrojos, dedicados a los oficios de la voz? Ya nada será lo que fue, pero hay vestigios de que alguna vez en este cuerpo arrodillado se brindó por noches largas, en copas de vidrio azul hechas en Nopala de Villagrán. Pero es cierto: nunca fuimos juntos a comer carnitas y cerveza en el mercado de Huichapan, no miramos caer la tarde en Zipolite, pero una vez la noche nos encontró abrazados, mirando a México llorar en la plancha del Zócalo, por donde sus pasos se hicieron milenarios en el recuerdo de un corazón guardado en una caja de plata, por el eterno descanso del virrey don Baltasar de Zúñiga y Guzmán.

- II -

¿Qué tendrá el sino del animal de este año, que desde que comenzó, las tres cuadras que median entre mi casa y la farmacia, me parecen una jornada de 20,000 leguas de viaje submarino? Es triste que no estés aquí para contarte que ella se marchó para siempre... Te he visto aparecer de pronto, pero en silencio, como si tú también te hubieras ido. Ya no hace falta que me prestes dinero para los taxis de la ciudad sin nombre; ya no me moveré del encierro que en esta casa arrodillada me teje el olvido. Otra vez falta tango esta noche, porque la Señora más roja de La Plata, tiene palabras que le hacen falta a mi ciudad, pero está lejos, muy lejos, tan lejos que ni en sueños me alcanzan los oídos para escuchar el filo de su boca de palabrera dublinesa, de Malena tanguera y de la Frida infinita que la resume en su amor por México…

- III -

Hacía tanto que no se hablaba de muerte entre nosotros dos, pero han llegado malas nuevas que le ponen cicuta a cada trago de whisky barato que me bebo intentando salvar en la memoria, el recuerdo de los días gloriosos en que faltaba el dinero pero abundabas tú… Unos fuman, otros beben, otros se drogan y otros se enamoran... Cada quien se mata a su manera.

- IV -

A veces el mayor acto de amor hacia una persona, consiste en desaparecer de su vida...

- V -

Qué triste y sola va Pachuca sin tu amor... Llueve. La casa parece más grande hoy; así que he comenzado a poner cosas en las esquinas para llenarla. Salí a comer a la colonia, pero la comida no tenía gusto, ni la tarde; nada parece tenerlo. La noche hoy se tardó en aparecer; llegó y demorará en marcharse. A la mañana seguirás lejos, abriré los ojos y otra vez no estarás. Hay veces en que pienso que si me duermo temprano aparecerás de pronto en la mañana. Pero mi vocación de trasnochado, no permite que el milagro ocurra. Ciertos lugares de mi casa te buscan; reclaman el desorden que me dejas al marcharte. Estas paredes se me ensanchan cuando te vas: hay un mar desierto entre mi cama y las ganas de no bañarme en domingo. Camino distancias de muchas jornadas para llegar al refrigerador y tomar agua helada, pero mi garganta protesta; no me deja hablar, no lo permite, así que no me queda sino estar en silencio: sin voz y sin vos...

Sólo hay té y pan blanco de barra, pero te invito a venir a mi casa, prometo que también habrá música y buenas palabras... Entenderé si la distancia y el frío de la estación no lo permiten. No, el mate se acabó hace mucho, y en Trico no me aceptaron un libro a cambio de una bolsa. Hoy llovió y la noche es menos bella que si tú estuvieras. Miré tus fotos y te ves igual que el día en que te conocí: la sonrisa es la misma de aquella vez. Yo nunca aprendí a hacer que viniera la lluvia, mis artes no llegan tan alto. Nunca subiré a los techos de la ciudad, por más nostalgia que se acumule en los muros de esta casa arrodillada. Ya no suenan a huapango la noche ni la aurora; falta tango por acá...

- VI -

A pesar de todo no olvido que “antes de rendirnos, fuimos eternos”, y la eternidad reside aun en las páginas de los libros que te recuerdan y en las notas de muchos tangos y rancheras que tal vez un día la vida nos sorprenda cantando al mismo tiempo: tú allá y yo acá, pero unidos por la “canción más hermosa del mundo”. Hoy dicen que me estoy muriendo, lo único cierto es que las fuerzas se me andan acabando y que entre la tos y los dolores, sólo que salva el recuerdo de tu amor y mis amigos. Si vuelvo a nacer, quiero estar contigo...

Jamädi…